ENDIMIÓN tuvo lo que nadie más tuvo: carta blanca de Zeus. Podía pedir lo que quisiera — reino, fuerza, inmortalidad activa, gloria. Pidió dormir. La frase de Apolodoro tiene catorce palabras y es una de las más desconcertantes de toda la mitología griega. Y hay un segundo Endimión, contado por los mismos autores: un rey de la Élide, abuelo del pueblo eleo, cuya sepultura se mostraba en el punto exacto donde los corredores de Olimpia salían.
★ El pedido
Apolodoro cuenta la historia entera en un párrafo, con la sequedad de siempre — y el párrafo tiene una bifurcación de paternidad ya al principio.
Calice y Aetlio tuvieron un hijo, Endimión, que llevó a los eolios de Tesalia y fundó la Élide. Pero algunos dicen que era hijo de Zeus. Como era de belleza extraordinaria, la Luna se enamoró de él; y Zeus le permitió elegir lo que quisiera, y él eligió dormir para siempre, permaneciendo sin muerte y sin vejez.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.7.5 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★★ **«Eligió dormir para siempre.»** No es castigo, no es maldición, no es trampa: es su deseo, concedido por Zeus, exactamente como lo pidió.
⚠ Y el texto no explica por qué. No dice que temiera envejecer, ni que quisiera huir de algo. **Apolodoro registra la elección y pasa al asunto siguiente** — y este sitio hace lo mismo, en lugar de inventarle un motivo.
★★★ La tumba está en la línea de salida
La frase de Apolodoro promete un hombre sin muerte. Quien fue a Olimpia en el siglo II d.C. vio otra cosa. Pausanias recorrió el estadio hasta el final y escribió lo que los eleos le mostraron allí.
…sentada en este altar, una mujer asiste a los Juegos Olímpicos: la sacerdotisa de Deméter Camine, cargo que los eleos confían, de tiempo en tiempo, a mujeres distintas. A las doncellas no se les prohíbe mirar los juegos. Al final del estadio, donde está la salida de los corredores, se encuentra, dicen los eleos, la tumba de Endimión.
Pausanias, Descripción de Grecia 6.20.9 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★★ **La sepultura del hombre que duerme para siempre estaba en el punto del estadio donde empieza la carrera.** Es el mismo estadio en el que, según los eleos, él mismo había puesto a sus hijos a correr — la sección siguiente trae ese pasaje.
⚠ Y la contradicción es de las fuentes, no de la lectura. Apolodoro escribe que quedó sin muerte y sin vejez; los eleos mostraban la tumba. **Este sitio registra las dos cosas**, porque las dos llegaron hasta nosotros por los mismos autores, y la discusión sobre su cuerpo tiene una sección propia más abajo.
El rey que entregó el trono a quien corriera más
Antes del sueño, Endimión gobierna. La parte que la poesía dejó caer es la que Pausanias cuenta con nombres, lugares y orden de sucesión: el hombre que tomó el poder en la Élide y lo entregó por una prueba de velocidad.
Más tarde vino de Creta, dicen, Clímeno, hijo de Cardis, unos cincuenta años después de que el diluvio cayera sobre los griegos en tiempos de Deucalión. Descendía del Heracles del Ida; celebró los juegos en Olimpia y levantó un altar en honor de Heracles, su antepasado, y de los demás Curetes, dando a Heracles el sobrenombre de Parástates, el Asistente. Y Endimión, hijo de Aetlio, depuso a Clímeno, y puso a sus hijos a correr en Olimpia, con el reino por premio.
Pausanias, Descripción de Grecia 5.8.1 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★ **El heredero fue elegido en una carrera.** Pausanias repite el episodio al principio del mismo libro, y allí nombra al vencedor, a las mujeres que le atribuyen y lo que les pasó a los hermanos derrotados.
La Luna, dicen, se enamoró de este Endimión y le dio cincuenta hijas. Otros, con mayor verosimilitud, dicen que Endimión tomó por esposa a Asterodía — otros dicen que era Cromia, hija de Ítono, hijo de Anfictión; y otros más Hiperipe, hija de Arcas —, pero todos coinciden en que Endimión engendró a Peón, Epeo, Etolo, y también a una hija, Euricida. Endimión puso a sus hijos a correr en Olimpia por el trono; venció Epeo, obtuvo el reino, y sus súbditos pasaron entonces a llamarse epeos por primera vez.
Pausanias, Descripción de Grecia 5.1.4 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
Peón, humillado por la derrota, se marchó al exilio más lejano que pudo, y la región más allá del río Axio quedó con su nombre: Peonia. Etolo se quedó en casa — por poco tiempo, como se verá.
Y cerca de una generación después de Endimión, Pélope celebró los juegos en honor de Zeus Olímpico con más esplendor que cualquiera de sus antecesores. Cuando los hijos de Pélope se dispersaron desde la Élide por todo el resto del Peloponeso, Amitaón, hijo de Creteo y primo de Endimión por parte de padre (pues dicen que también Aetlio era hijo de Eolo, aunque tenido por hijo de Zeus), celebró los juegos olímpicos, y después de él Pelias y Neleo en común.
Pausanias, Descripción de Grecia 5.8.2 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
⚠ Esto pone a Endimión dentro de una cronología. Viene después de Clímeno, una generación antes de Pélops, y tiene un primo, Amitaón, que celebra los juegos a su vez. **Para los eleos, la lista de los dueños del estadio empezaba con el hombre que dormía.**
⚠ Dos ciudades, y un cuerpo que una de ellas niega
La tumba del estadio no es la única sepultura de Endimión que se mostraba en la Antigüedad. Pausanias va directo al desacuerdo y nombra a quien discrepa.
De sus hermanos dicen que Etolo se quedó en casa, mientras que Peón, humillado por la derrota, partió al exilio más lejano posible, y que la región más allá del río Axio recibió por él el nombre de Peonia. En cuanto a la muerte de Endimión, la gente de Heraclea, cerca de Mileto, no coincide con los eleos: mientras los eleos muestran una tumba de Endimión, los de Heraclea dicen que se retiró al monte Latmo, y le rinden honores — hay en el Latmo un santuario de Endimión.
Pausanias, Descripción de Grecia 5.1.5 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★★ **Una ciudad mostraba la tumba; la otra le daba culto en un santuario.** Heraclea está en Caria, al otro lado del Egeo, al pie del monte Latmo. Y de aquel lado había de verdad algo que ver: Estrabón, que describe esa costa metro a metro, da la posición del lugar.
Sigue el golfo Latmiano, donde se sitúa la llamada «Heraclea bajo el Latmo», una ciudad pequeña con fondeadero. Se llamó primero Latmo, el mismo nombre del monte que está sobre ella — el monte que Hecateo juzga ser el mismo al que el poeta llama «el monte de los Ftires» (pues dice que el monte de los Ftires está sobre el Latmo), aunque algunos digan que es el monte Grio, más o menos paralelo al Latmo, que se extiende hacia el interior desde la Milesia, hacia el este, a través de Caria, hasta Euromo y Calcétores. Este monte está sobre Heraclea, y a gran altitud. A poca distancia de él, después de cruzar un pequeño río junto al Latmo, se ve el sepulcro de Endimión, en una cueva. Después, de Heraclea a Pirra, ciudad pequeña, hay una travesía de unos cien estadios.
Estrabón, Geografía 14.1.8 (trad. Horace Leonard Jones, 1924)
⚠ **Una cueva con una sepultura dentro, señalada a quien pasara por allí.** Es el mismo monte al que la poesía manda bajar a Selene todas las noches. La geografía y el mito comparten la dirección.
La estatua de marfil, en un tesoro que ya no existe
Endimión también estaba en Olimpia en imagen, y Pausanias la vio donde las ciudades griegas guardaban sus ofrendas.
En el tesoro de los metapontinos, que está junto al de los selinuntinos, hay un Endimión; también él es de marfil, salvo la vestimenta. Cómo ocurrió que los metapontinos fueron destruidos, no lo sé; pero hoy de Metaponto no queda nada salvo el teatro y el recinto de las murallas.
Pausanias, Descripción de Grecia 6.19.11 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
⚠ **Marfil en toda la figura, menos en la ropa** — la misma técnica de las grandes imágenes de culto, aplicada a una estatua guardada en un tesoro. Pausanias la describe y, en la frase siguiente, dice que ya no sabía cómo había acabado la ciudad que la ofreció.
El linaje: de dónde viene, y qué sale de él
La ascendencia es el punto en que las fuentes casi no riñen. Pausanias abre con ella el libro de la Élide.
Los eleos, lo sabemos, vinieron de Calidón y de Etolia en general. Su historia más antigua la encontré así: el primero en reinar en esta tierra, dicen, fue Aetlio, que era hijo de Zeus y de Protogenia, hija de Deucalión, y padre de Endimión.
Pausanias, Descripción de Grecia 5.1.3 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
Del otro lado, los hijos. Apolodoro sigue la descendencia de Endimión y cae enseguida en una historia de sangre.
Endimión tuvo de una ninfa Náyade, o, como algunos dicen, de Ifianasa, un hijo, Etolo, que mató a Apis, hijo de Foroneo, y huyó a la tierra de los Curetes. Allí mató a sus anfitriones, Doro, Laódoco y Polipetes, hijos de Ftía y de Apolo, y llamó al país Etolia, por su propio nombre.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.7.6 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★ **Un país entero pasó a llamarse Etolia por el hijo de Endimión**, y Pausanias explica en qué circunstancia empezó la huida: Etolo atropelló a un hombre con el carro, durante unos juegos, y fue condenado por homicidio involuntario.
Etolo, que subió al trono después de Epeo, se vio obligado a huir del Peloponeso, porque los hijos de Apis lo juzgaron y condenaron por homicidio involuntario. Pues Apis, hijo de Jasón, de Palantio en Arcadia, fue atropellado y muerto por el carro de Etolo en los juegos celebrados en honor de Azán. Etolo, hijo de Endimión, dio nombre a los que vivían alrededor del Aqueloo, cuando huyó a esa parte del continente. Pero el reino de los epeos recayó en Eleo, hijo de Euricida, hija de Endimión y — que lo crea quien quiera — de Poseidón. Fue Eleo quien dio a los habitantes el nombre actual de eleos, en lugar de epeos.
Pausanias, Descripción de Grecia 5.1.8 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★ **El pueblo eleo lleva el nombre de un nieto de Endimión.** Y Pausanias marca con cuatro palabras la distancia que toma de la parte divina de la historia: «que lo crea quien quiera».
Que esto no era genealogía de gabinete se prueba en piedra. Estrabón copia dos inscripciones que Éforo había citado, y la primera estaba en la base de la estatua de Etolo, en Termón, donde los etolios elegían a los magistrados.
…y cita como prueba de todo esto dos inscripciones: una en Termón, en Etolia (donde es costumbre antigua hacer allí las elecciones de los magistrados), grabada en la base de la estatua de Etolo — «Fundador del país, criado en otro tiempo junto a los remolinos del Alfeo, vecino de las pistas de carreras de Olimpia, hijo de Endimión, este Etolo fue erigido por los etolios como recuerdo de su valor, para que se vea» —; y la otra en la plaza de los eleos, en la estatua de Óxilo — «Etolo dejó en otro tiempo a este pueblo autóctono y, con mucho trabajo de lanza, tomó posesión de la tierra de Curetis; pero el décimo vástago de la misma estirpe, Óxilo, hijo de Hemón, fundó esta ciudad en tiempos antiguos.»
Estrabón, Geografía 10.3.2 (trad. Horace Leonard Jones, 1924)
★★★ **«Hijo de Endimión» estaba grabado en un monumento público**, junto a una referencia a las pistas de carreras de Olimpia — las mismas pistas de la tumba. Quien cruzara la plaza de Termón leía el nombre.
…el hombre era Óxilo, hijo de Hemón, hijo de Toante. Este fue el Toante que ayudó a los hijos de Atreo a destruir el imperio de Príamo, y de Toante hasta Etolo, hijo de Endimión, van seis generaciones.
Pausanias, Descripción de Grecia 5.3.6 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
⚠ Seis generaciones separan al hijo de Endimión de uno de los capitanes que combatieron en Troya. **Para estos autores él ocupa un lugar contable en la historia de la Élide**, con antepasados de un lado y descendientes del otro.
★★★ Platón mete a Endimión dentro de una demostración
La aparición más extraña de Endimión en la literatura griega no está en un poema de amor. Está en una prueba filosófica sobre la supervivencia del alma. Sócrates, la víspera de morir, quiere mostrar que todo lo que se genera se genera de su contrario, y va a buscar al dormilón como caso extremo.
…si la generación no procediera de contrario a contrario y de vuelta, girando como en círculo, sino que fuera siempre hacia adelante en línea recta, sin volver atrás ni curvarse, entonces, sabes, al final todas las cosas tendrían la misma forma, serían afectadas del mismo modo, y dejarían de ser generadas. «¿Qué quieres decir?», preguntó él. «No es nada difícil», dijo Sócrates, «entender lo que quiero decir. Por ejemplo: si existiera el dormirse, pero no el proceso contrario, el despertar del sueño, al final, sabes, eso convertiría al Endimión dormido en un puro disparate; no estaría en ninguna parte, porque todo lo demás estaría en el mismo estado que él, durmiendo profundamente.»
Platón, Fedón 72 (trad. Harold North Fowler, 1914)
★★★ **El argumento necesita que despertar exista para que dormir signifique algo.** Si nadie despertara, un hombre dormido para siempre dejaría de distinguirse del mundo alrededor. Sócrates usa eso como escalón para llegar a lo que le interesa: que los vivos nacen de los muertos, y por tanto que las almas de los muertos existen en algún lugar.
⚠ Y nótese lo que el pasaje prueba sobre el público. **Sócrates cita a Endimión sin explicar quién es.** En Atenas, en el siglo IV a.C., el nombre no necesitaba nota al pie.
La Luna se delata sola
En las Argonáuticas, la Luna ve a Medea atravesar la noche detrás de Jasón y no resiste comentarlo. Es el momento en que la amante de Endimión habla del asunto en primera persona.
Y la Titánide, la diosa Luna, al subir hace poco del horizonte, la vio correr enloquecida y se alegró con avidez, y se dijo a sí misma: «Así que no soy solo yo la que se escapa a la cueva del Latmo, ni solo yo la que arde por el bello Endimión. Cuántas veces, recordando mi amor, huí ante tus cantos engañosos, para que en la noche oscura pudieras hacer tranquila tus hechizos, esos trabajos que te agradan. Y ahora también tú has tenido la misma perdición: una divinidad dolorosa te dio a Jasón para que fueras tú la que sufre. Vete, pues; soporta, aunque seas sabia, cargar con un dolor lleno de gemidos.»
Apolonio de Rodas, Argonáuticas 4.54-65 (texto griego)
⚠ Esta obra responde en el ORIGINAL: de las Argonáuticas el corpus de este sitio solo tiene el griego, y por eso la prueba sale en griego (texto griego). La traducción de arriba es nuestra.
★★ **«No soy solo yo la que se escapa a la cueva del Latmo.»** La diosa que baja a la gruta usa su propia historia para vengarse de la hechicera que tantas veces la arrastró del cielo con encantamientos. Ver Selene y Medeia.
Ovidio hace lo inverso en un solo verso: en lugar de que la Luna se acuse, él la absuelve.
El Endimión del Latmo no te avergüenza, oh Luna.
Ovidio, El arte de amar 3.83 (texto latino)
⚠ **«Latmius Endymion»** — el adjetivo del monte se pegó al nombre. En Roma bastaba decir «el Endimión del Latmo» para estar hablando del amante de la Luna. Esta obra también responde en el original (texto latino).
Quién invoca a Endimión, y para qué
En la poesía amorosa latina el nombre se vuelve instrumento de argumentación. Dos veces en el mismo poeta, y las dos contra el cielo.
En la primera, el amante está acostado con la amada y discute con la Aurora, que insiste en nacer. La queja es comparativa: hubo una diosa del cielo que supo esperar.
…«¿Por qué he de ser castigado yo por amar, si tu marido se marchita de años? ¿Fui yo quien te arregló la boda con el viejo? Mira cuántos sueños le dio la Luna al muchacho que amaba — y su belleza no queda por detrás de la tuya. El propio padre de los dioses, para no verte tantas veces, juntó dos noches en una, para tener lo que quería.» Había terminado yo la discusión. Se notaba que ella oyó: se ruborizó — y ni por eso el día nació más tarde de lo que acostumbra.
Ovidio, Amores 1.13 (texto latino)
★ **«Mira cuántos sueños le dio la Luna al muchacho que amaba.»** El poema entero es una riña con el amanecer, y Endimión entra en ella como prueba de acusación. Ver Eos, que es la diosa con quien el poeta discute. Esta obra responde en el original (texto latino).
En la segunda, Leandro cruza el Helesponto a nado, de noche, y habla con la Luna en medio del agua.
…Caía la noche (pues hay placer en recordar los goces pasados) cuando, lleno de amor, salí de las puertas de la casa de mi padre. Sin demora me quité la ropa, arrojé al mismo tiempo todo el miedo, y con los brazos flexibles corté la ola que cedía. La Luna, como una acompañante fiel que me guiaba el camino, me daba una luz temblorosa mientras yo atravesaba el mar. Mirándola con deseo, dije: «Diosa brillante, favorece mi plan, y acuérdate de los felices acantilados del Latmo.»
Ovidio, Heroidas 18.51 (trad. inglesa anónima, 1813)
⚠ **El nadador pide favor recordándole el Latmo.** En el latín, el verso siguiente dice que Endimión no le consiente ser de corazón duro. Ver Selene.
⚠ Y el nombre acaba en una broma de hechicera
La última aparición de Endimión en el acervo de este sitio es la de tono más bajo, y por eso mide bien cuánto había circulado el nombre. Está en la novela de Apuleyo: un hombre escondido debajo de una cama ve entrar de noche a dos mujeres en el cuarto donde duerme su compañero.
…tumbado en el suelo, atisbando de reojo, protegido por la habilidad del catre, esperando a ver qué era aquello, vi a dos mujeres de cierta edad; una traía una lámpara encendida, la otra una esponja y una espada desnuda. Así equipadas, se pusieron alrededor de Sócrates, que dormía tranquilo. Empezó la de la espada: «Este es, hermana Pantia, mi querido Endimión, mi Catamito, que día y noche se rio de mi juventud; este es el que, despreciando mis amores, no solo me difama con injurias, sino que además prepara la huida.»
Apuleyo, El asno de oro 1.12 (texto latino)
⚠ **Es una hechicera con la espada en la mano llamando «mi querido Endimión» al hombre dormido que la dejó.** Catamito es el nombre latino de Ganimedes, y la mujer alinea a los dos en la misma frase. El sarcasmo solo funciona si quien escucha capta las dos referencias de inmediato. Esta obra responde en el original (texto latino).
La Luna que baja todas las noches
La parte que la poesía posterior desarrolló es la de Selene: baja a la cueva del monte Latmos, en Caria, todas las noches, para verlo dormir. Ver Selene.
★ **Es la única historia de amor de la mitología griega en que uno de los dos nunca está despierto.** No hay diálogo, no hay promesa, no hay traición posible. La tradición posterior dice que ella tuvo cincuenta hijas de él — las cincuenta lunaciones de una olimpíada, cuatro años.
⚠ El número cincuenta está en Pausanias, en el pasaje ya citado arriba. El nombre de ellas (las Menas) viene de fuentes fuera del acervo verificable de este sitio, y queda declarado como tal.
Lo que su elección dice sobre la inmortalidad griega
Vale comparar con los otros casos de este sitio, porque la comparación es lo que le da sentido al pedido.
**Titono** recibió la inmortalidad sin la juventud y se encogió hasta volverse cigarra. **Quirón** era inmortal e imploró morir — ver Sagitario. **Orión**, muerto, sigue cazando para siempre los animales que ya mató — ver Orión.
★★ **Endimión es el único que supo qué pedir.** Sin muerte, sin vejez, y sin conciencia — porque el problema de la vida eterna, en la mitología griega, nunca es la duración: es tener que estar despierto durante ella. Ver Hipnos, hermano de la Muerte, y Tánato.
⚠ Lo que esta página no puede probar
Hay versiones antiguas sobre Endimión que no están en el acervo verificable de este sitio. Quedan aquí declaradas, con el nombre de quien las cuenta, y sin cita ni verso.
**Que Zeus lo durmió por castigo**, porque él, recibido en el Olimpo, se enamoró de Hera — está en un escoliasta de Teócrito. **Que fue Selene quien lo puso a dormir**, para poder besarlo sin ser vista — está en Cicerón, en las Tusculanas. **Que era pastor, o cazador** — está en Teócrito. **Que era hijo de Etolo**, y no padre — está en Higino. Ninguna de estas obras tiene traducción en dominio público en el corpus de este sitio.
⚠ La regla vale para la página entera. **Pasaje que no se puede abrir y verificar en el texto original no se convierte en cita aquí.** Queda el nombre de la fuente, y el lector sabe dónde está la frontera de lo que fue verificado. Ver IMPORTANTE.