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Las Hespérides

LAS HESPÉRIDES son las hijas del atardecer. Su nombre viene de héspera, «el poniente», y el huerto que guardan queda en el lugar más occidental que los griegos lograban imaginar — más allá del Océano, junto a Atlante. Son cuatro, en la cuenta de Apolodoro, y lo más extraño de ellas es la familia.

★ El único nombre amable de una lista terrible

Hesíodo las nombra en medio de la lista de las cosas que la Noche engendró sola, y vale leer la lista entera para ver lo que está pasando.

Y la Noche engendró al odioso Hado y a la negra Suerte y a la Muerte, y engendró al Sueño y a la tribu de los Sueños. Y de nuevo la diosa, la Noche oscura, aunque no se acostó con nadie, engendró a la Censura y a la Aflicción dolorosa, y a las Hespérides, que guardan las ricas manzanas de oro y los árboles que dan fruto más allá del glorioso Océano. Engendró también a los Destinos y a las Moiras vengadoras despiadadas — Cloto, Láquesis y Átropos —, que les dan a los hombres, al nacer, el mal y el bien que han de tener; y ellas persiguen las transgresiones de los hombres y de los dioses, y estas diosas nunca cesan de su ira terrible hasta castigar al culpable con una pena dura.

Hesíodo, Teogonía 211-225 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★★ **Hado, Suerte, Muerte, Sueño, Sueños, Censura, Aflicción… y las Hespérides.** En medio de un catálogo de desgracias, una línea sobre unas muchachas que cuidan un huerto de manzanas de oro.

⚠ Y eso dice algo sobre lo que la Noche es para un griego arcaico. No es el Mal: es lo que está del otro lado del día — y el otro lado del día incluye el descanso, el sueño y **el jardín donde el sol se pone.** Ver Nix y Hémera.

El huerto, y quién lo guarda con ellas

Apolodoro ubica el huerto con precisión y dice de dónde vinieron las manzanas — que son regalo de casamiento.

Estas manzanas no estaban, como algunos dijeron, en Libia, sino junto a Atlante, entre los hiperbóreos. Fueron ofrecidas por la Tierra a Zeus después de su casamiento con Hera, y guardadas por un dragón inmortal de cien cabezas, hijo de Tifón y de Equidna, que hablaba con muchas y diversas clases de voces. Con él estaban de guardia también las Hespérides — a saber, Egle, Eritía, Hesperia y Aretusa.

Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 2.5.11 (trad. Sir James George Frazer, 1921)

★ **Cuatro nombres.** Y fíjense en uno: **Eritía** es también el nombre de la isla roja donde Heracles va a buscar el ganado de Gerión — ver Eritía. El poniente griego tiene una isla y una ninfa con el mismo nombre.

Las manzanas son regalo de la Tierra a Zeus por el casamiento con Hera. Ver Gea y Hera. **El huerto es, técnicamente, la lista de regalos de un casamiento divino, guardada por un dragón y por cuatro muchachas en el fin del mundo.**

La visita de Heracles, y la trampa de Atlante

El undécimo trabajo es traer las manzanas, y Heracles no las cosecha: manda a otro a cosecharlas.

Encuentra a Atlante — ver Atlante — y le propone el cambio: yo sostengo el cielo, vos vas a buscar las manzanas. Atlante acepta, va, vuelve con tres… **y dice que prefiere llevárselas él mismo a Euristeo, muchas gracias.**

★★ **El titán acababa de descubrir cómo salir del castigo, y casi sale.** Heracles finge aceptar y le pide un solo favor: que Atlante sostenga el cielo un instante mientras él acomoda una almohadilla para la cabeza. Atlante agarra el cielo; Heracles junta las manzanas del suelo y se va.

⚠ Y el final es el más melancólico de la mitología griega: las manzanas, entregadas a Euristeo, son devueltas — porque no podían quedarse fuera del huerto. **Atenea las lleva de vuelta a las Hespérides.** Todo el trabajo, para que las manzanas terminaran exactamente donde estaban. Ver Heracles.