AQUILES es el mayor guerrero del ejército griego y pasa dos tercios de la Ilíada sentado en la tienda, de mal humor. Homero avisa esto desde la primera palabra del poema — y esa elección es lo que separa a la Ilíada de todo lo que vino antes: el tema no es la guerra de Troya, es lo que la ira de un hombre le hace a un ejército.
★★★ La primera palabra del poema
La Ilíada no empieza por «canta la guerra» ni por «canta al héroe». Empieza por un sustantivo abstracto, y ese es el índice de todo lo que viene después.
Canta, diosa, la ira del hijo de Peleo, Aquiles — aquella ira destructora que trajo males incontables a los aqueos, y mandó al Hades muchas almas valientes de héroes, y los convirtió a ellos mismos en despojo para los perros y para toda ave; así se cumplía el plan de Zeus, desde el momento en que primero se separaron en discordia el hijo de Atreo, rey de hombres, y el brillante Aquiles.
Homero, Ilíada 1.1 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)
★★ **«Aquella ira destructora que trajo males incontables A LOS AQUEOS.»** No a los troyanos: a sus propios compañeros. El poema anuncia, en la apertura, que el héroe va a hacerle daño a su propio bando.
⚠ Y fíjense en lo que Homero hace a continuación: pregunta **qué dios provocó la pelea** — y responde que fue Apolo, por un sacerdote irrespetado. **La causa de la ira no es Aquiles: es una peste enviada por un dios por un insulto a un padre que había venido a rescatar a la hija.** Ver Apolo.
La madre que sabía
Aquiles es hijo de una diosa del mar y de un mortal, y la madre sabe lo que le espera. Ver Tetis (nereida).
★ **Tiene dos muertes posibles, y elige.** Quedarse en Troya y morir joven con gloria imperecedera; o volver a casa y vivir mucho, sin nombre. Es la única vez en la literatura griega en que un héroe recibe el destino en forma de menú.
Y es la madre quien sube al Olimpo por él cuando es ofendido, y es ella quien llama a Briareo cuando los dioses conspiran contra Zeus — ver Briareo. **La fuerza política de Aquiles no es la lanza: es el teléfono de la madre.**
Lo que le dice a los muertos, y lo que los muertos le dicen
La frase más famosa de Aquiles no está en la Ilíada: está en la Odisea, cuando Odiseo lo encuentra en el mundo de los muertos y trata de consolarlo diciéndole que reina entre las sombras.
★★★ La respuesta es el rechazo más completo del ideal heroico escrito en la Antigüedad: **«No me consueles de la muerte, glorioso Odiseo. Preferiría estar en la tierra y servir a otro hombre, a un labrador sin tierra y sin muchos medios de vida, que reinar sobre todos los muertos que perecieron.»**
⚠ Es el mismo hombre que, en la Ilíada, eligió la muerte joven a cambio de la gloria. **La Odisea lo muestra arrepentido de la elección** — y Homero no lo comenta. Ver Elíseo y Los Jueces de los Muertos.
★ Y hay un consuelo que funciona: cuando Odiseo le cuenta que el hijo, Neoptólemo, se destacó en la guerra, la sombra de Aquiles se aleja «a grandes pasos por el prado de asfódelos, llena de alegría». **Lo único que alegra al mayor guerrero griego en el más allá es una noticia del hijo.**
La devolución del cuerpo, que es donde acaba el poema
La Ilíada no termina con la caída de Troya ni con la muerte de Aquiles: termina con él devolviéndole a Príamo el cuerpo de Héctor, y cenando con el padre del hombre que mató.
«Tu hijo, anciano, ya está devuelto como pediste, y yace en un lecho; y al romper el día tú mismo lo verás, al llevártelo de aquí; pero por ahora pensemos en la cena. Pues hasta Níobe de bellos cabellos se acordó de comer, aunque doce hijos le hubieran perecido en las salas.»
Homero, Ilíada 24.602 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)
★★ **La ira que abre el poema se cierra en una comida compartida con el enemigo.** Ver Níobe — la historia que usa como argumento.
⚠ Y su muerte queda **fuera** de la Ilíada. Homero no la cuenta; la anuncia varias veces y se detiene ahí. El talón, la flecha de Paris, el baño en el Estigia — nada de eso está en Homero. Ver Estigia.