ILITÍA era la diosa del parto — hija de Zeus y de Hera, hermana de Hebe y de Ares. En Homero todavía son muchas: «las Ilitías», en plural, hijas de Hera, que tienen los dolores bajo su custodia. ⚠ Y ella no es una ayudante de la que se pueda prescindir: **es una autorización.** En las dos escenas en que una fuente antigua muestra un nacimiento impedido, **lo que se retiene no es la madre — es Ilitía.**
★★ Hija de Hera, y eso es lo que la vuelve peligrosa
Hesíodo pone su nacimiento casi al final de la Teogonía, en el verso en que Zeus por fin toma a Hera por esposa — y la da en una lista, con dos hermanos, sin una palabra más.
…y engendró a Apolo y a Ártemis, que se deleita con las flechas, hijos más amables que todos los del Cielo. Por último, hizo de Hera su floreciente esposa: y ella, unida en amor al rey de dioses y de hombres, dio a luz a Hebe, a Ares y a Ilitía. Pero el propio Zeus dio a luz, de su propia cabeza, a Tritogenia de ojos brillantes…
Hesíodo, Teogonía 920 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
Apolodoro repite la misma lista, con la grafía latina del nombre, y hace de ella la apertura de todo el catálogo de los hijos de Zeus.
Ahora bien, Zeus desposó a Hera y engendró a Hebe, Ilitía y Ares, pero tuvo trato con muchas mujeres, mortales e inmortales. De Temis, hija del Cielo, tuvo hijas, las Estaciones — la Paz, el Orden y la Justicia — y también las Moiras, a saber, Cloto, Láquesis y Átropo.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.3.1 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★★ Fíjense en lo que esa genealogía acomoda. **La partera de los hijos de Zeus es hija de la esposa de Zeus** — y la esposa de Zeus es la diosa cuyos celos persiguen, una por una, a las mujeres con las que él los tuvo. Ver Hera y Zeus. Los hermanos son Hebe y Ares, y las medio hermanas, en la misma frase de Apolodoro, son las Las Moiras.
⚠ Y hay un silencio que vale la pena anotar: **ninguna fuente de este acervo le da marido, amante ni hijo.** Entra en las historias siempre por el parto de otra, y sale en cuanto la criatura nace. Eso es lectura por ausencia, y queda declarada como lectura — no existe pasaje antiguo que diga «ella no tuvo».
★★★ En Homero es PLURAL — y el dolor tiene dueño
La Ilíada no la usa en una escena de parto: la usa en una comparación de batalla. Agamenón está herido, la sangre se seca sobre la herida, y entonces llega el dolor.
Y como cuando el dardo agudo hiere a una mujer en trabajo de parto — el dardo penetrante que las Ilitías, las diosas del nacimiento, envían, ellas, las hijas de Hera, que tienen bajo su custodia los amargos dolores —, así vinieron los agudos dolores sobre el poderoso hijo de Atreo.
Homero, Ilíada 11.269 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)
★★★ **El dolor del parto, aquí, no es un accidente del cuerpo: es un proyectil, y alguien lo dispara.** Vean la economía de la imagen — Homero explica el dolor de un rey herido en combate por el dolor de una mujer pariendo, y trata al segundo como el más conocido de los dos.
★★ Y nótese el plural. «Las Ilitías», y no Ilitía: hijas de Hera, varias, con los dolores **«bajo su custodia»** — la expresión es de tenedor de libros, no de partera. La tradición antigua repartía la función en dos, la que apresura el parto y la que lo retrasa; después las dos se volvieron una sola, y fue el singular el que llegó hasta nosotros.
★★★ Mientras ella no llega, nadie nace
El Himno Homérico a Apolo cuenta el parto de Leto en Delos, y es el pasaje que muestra el mecanismo entero funcionando. Todas las grandes diosas están presentes — Dione, Rea, Icnea, Temis, Anfítrite. Faltan dos, y no es por casualidad.
Y estaban con ella las mayores de las diosas, Dione y Rea e Icnea y Temis y Anfítrite de alto lamento, y las demás diosas inmortales, salvo Hera de blancos brazos, que estaba sentada en los salones de Zeus que junta las nubes. Solo Ilitía, diosa del duro trabajo de parto, no había sabido de la aflicción de Leto, pues estaba sentada en lo alto del Olimpo, bajo nubes doradas, junto a Hera de blancos brazos…
Himno homérico 3, a Apolo 95 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
★★★ **Hera no retiene a Leto: retiene a Ilitía.** Es lo mismo y no lo es — porque muestra que la diosa del parto no es una asistente de la que se pueda prescindir. Mientras ella no sabe, la madre no pare. Nueve días y nueve noches, dice el himno, con dolores fuera de toda costumbre.
Y lo que las otras diosas hacen enseguida es lo menos divino de todo el episodio: **la compran.**
…por artificio de Hera, que la retenía a su lado por envidia, porque Leto de hermosas trenzas estaba a punto de dar a luz un hijo irreprochable y fuerte. Pero las diosas enviaron a Iris desde la isla bien asentada para traer a Ilitía, prometiéndole un gran collar ensartado en hilos de oro, de nueve codos de largo.
Himno homérico 3, a Apolo 100 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
★★ Nueve codos son unos cuatro metros de oro. Ver Iris, que es quien va a buscarla, y Leto. **El parto del dios más luminoso del Olimpo se destrabó con un soborno** — y el himno lo cuenta sin ningún apuro, como quien describe un pago convenido.
Y en cuanto Ilitía, la diosa del duro trabajo de parto, puso el pie en Delos, los dolores del parto tomaron a Leto, y ella ansió dar a luz; entonces echó los brazos alrededor de una palmera y se arrodilló en el prado blando, mientras la tierra reía de alegría por debajo. Entonces la criatura saltó a la luz, y todas las diosas alzaron un grito.
Himno homérico 3, a Apolo 115 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
★★★ **«En cuanto puso el pie.»** No hay nada entre su llegada y el dolor: ni una plegaria, ni un gesto, ni un verso. Ver Apolo. El himno es preciso como una llave en una cerradura — la diosa es lo que faltaba, y en el instante en que pisa la isla el parto empieza.
★★ Y la maniobra se repite — esta vez contra Alcmena
La Ilíada guarda la segunda ocurrencia, y quien la cuenta es Agamenón, para explicar su propia ceguera. Hera baja del Olimpo con prisa, a arreglar quién va a mandar en Argos.
Pero Hera se lanzó y dejó la cumbre del Olimpo, y pronto llegó a Argos aquea, donde sabía que estaba la noble esposa de Esténelo, hijo de Perseo, que llevaba un hijo en el vientre, y he aquí que era llegado el séptimo mes. A este Hera lo trajo a la luz antes de cumplido el número de los meses, pero suspendió el parto de Alcmena y retuvo a las Ilitías.
Homero, Ilíada 19.119 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)
★★★ **La misma maniobra, la misma mano, y otra vez el blanco no es la embarazada: son las Ilitías.** Hera adelanta un nacimiento y atrasa el otro, y con eso decide cuál de los dos niños será rey — Euristeo nace primero y Heracles nace súbdito, y los doce trabajos salen enteros de esa diferencia de horas. Ver Alcmena y Heracles.
★ Sumando las dos escenas sale el retrato entero, y es mayor que el de cualquier otra divinidad menor: **es la única función divina cuya falta paraliza el mundo.** Un dios que no venga no impide nada; Ilitía que no venga lo impide todo. Y ella obedece a su madre.
La diosa que se cubre hasta los pies
Del culto quedan sobre todo las noticias de Pausanias, que vio las imágenes con sus propios ojos. Y la primera de ellas deshace la idea de que sea una diosa griega como las demás.
Cerca de allí está construido un templo de Ilitía, que, dicen, vino de los Hiperbóreos a Delos y ayudó a Leto en su parto; y desde Delos el nombre se difundió a los demás pueblos. Los delios sacrifican a Ilitía y cantan un himno de Olén. Pero los cretenses suponen que Ilitía nació en Amniso, en el territorio de Cnosos, y que Hera era su madre. Solo entre los atenienses las figuras de madera de Ilitía están cubiertas hasta los pies.
Pausanias, Descripción de Grecia 1.18.5 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
⚠ **Dos patrias, y ningún acuerdo entre ellas.** Los delios la hacen llegar de fuera, del norte fabuloso de los Hiperbóreos; los cretenses la hacen nacer en una gruta de Cnosos. ★ Y la gruta existe: se excavó en Amniso, y el nombre de la diosa aparece en tablillas micénicas siglos antes de Homero. **Ilitía es más vieja que casi todo el Olimpo en el que la acomodaron.** Esto es dato moderno, de fuera de las fuentes antiguas, y queda declarado como tal.
En Egio hay un antiguo santuario de Ilitía, y su imagen está cubierta de la cabeza a los pies por un tejido finamente labrado; es de madera, salvo el rostro, las manos y los pies.
Pausanias, Descripción de Grecia 7.23.5 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★★ **El rostro, las manos y los pies afuera; el resto, cubierto.** Fíjense en lo que quedaba a la vista: exactamente las tres partes con que trabaja una partera — la que habla, la que agarra, la que se afirma. En Atenas ni eso, y Pausanias insiste en decir que allí era caso único: las figuras iban tapadas hasta los dedos de los pies.
★ Queda la pregunta que esta entrada no cierra, porque las fuentes no la cierran: **una diosa representada vestida de la cabeza a los pies, sin marido, sin amante y sin hijo, ¿es pudor — o es otra cosa?** Ellas no lo dicen. Dicen solamente que, mientras ella no llega, nadie nace.