LOS GIGANTES eran hijos de Gea con la sangre de Urano castrado, y nacieron por venganza: la Tierra los engendró porque los dioses habían encarcelado a los titanes. No son los titanes, aunque la confusión sea antigua — los titanes son dioses de una generación anterior, y los Gigantes son criaturas de cuerpo enorme con pies de serpiente. Su guerra contra el Olimpo, la Gigantomaquia, es la segunda gran batalla cósmica griega, y tiene una condición peculiar: un oráculo decía que ningún dios podría matarlos sin la ayuda de un mortal.
⚠ Gigantes no son titanes
La confusión viene de lejos y vale deshacerla primero. Los **titanes** son la generación de dioses anterior a los olímpicos — Crono, Rea, Océano, Hiperión —, con forma humana y nombres de familia. Los **Gigantes** son criaturas nacidas después, de la sangre de Urano derramada sobre la Tierra, con pies de serpiente y sin culto.
Las dos guerras también son distintas: la Titanomaquia es la toma del poder por Zeus, y la Gigantomaquia es el intento de Gea de recuperarlo. El arte griego las representaba por separado, y ningún autor antiguo las mezcla.
Nacidos de la misma rabia, y con pies de dragón
Apolodoro presenta a los Gigantes como un segundo intento de la Tierra, y les da una descripción física que el arte griego respetó durante siglos.
Pero la Tierra, irritada a causa de los Titanes, engendró del Cielo a los gigantes. Estos eran sin par en el volumen de sus cuerpos e invencibles en su fuerza; de aspecto terrible se mostraban, con largas melenas cayéndoles de la cabeza y del mentón, y con escamas de dragón en lugar de pies.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.6.1 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★ **Piernas que terminan en serpiente.** No son hombres grandes: son la tierra terminando en bicho. Ver Gea y Urano — la sangre de la castración es el mismo origen de las Erinias, ver Las Erinias.
«Arrojaban rocas y encinas en llamas contra el cielo.» Es guerra de artillería, no de espada — y el blanco es el Olimpo entero.
La condición del oráculo
Lo que le da forma a la Gigantomaquia es una regla: los dioses solos no conseguirían matarlos. Hacía falta un mortal, y el mortal fue Heracles. Cada gigante cae por una dupla — un dios hiere, el héroe remata —, y Apolodoro hace la lista.
En cuanto a los demás gigantes: Efialtes fue alcanzado por Apolo con una flecha en el ojo izquierdo y por Heracles en el derecho; Éurito fue muerto por Dioniso con un tirso, y Clitio por Hécate con antorchas, y Mimante por Hefesto.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.6.2 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
La lista entera es una especie de censo del Olimpo en acción — incluso de los dioses que rara vez pelean. Hécate con antorchas, Hefesto con metal al rojo vivo, las Moiras con mazas de bronce: es la única narrativa griega en que prácticamente todos los dioses combaten al mismo tiempo.
Y está el caso de Alcioneo, que era inmortal mientras luchara en la tierra donde había nacido. Heracles tuvo que arrastrarlo fuera de Palene antes de matarlo — solución que los griegos apreciaban justamente por no ser fuerza bruta, sino lectura correcta de la regla.
Dónde quedó esto
La Gigantomaquia fue uno de los asuntos más esculpidos de Grecia. Estaba en el friso del Tesoro de los Sifnios en Delfos, en el escudo de la Atenea Partenos, y sobre todo en el Altar de Pérgamo, cuyo friso de cien metros es la mayor representación sobreviviente del episodio.
La razón de su popularidad es política: una ciudad que vence bárbaros gusta de verse como el Olimpo derrotando a los hijos de la Tierra. La Gigantomaquia fue, durante siglos, la forma griega de decir «civilización contra el caos» sin necesidad de decirlo.
★ La cláusula que obligó a los dioses a llamar a un mortal
Aquí está el detalle que hace que la Gigantomaquia sea distinta de la Titanomaquia, y es jurídico.
Ahora bien, los dioses tenían un oráculo según el cual ninguno de los gigantes podría perecer a manos de dioses, pero que, con la ayuda de un mortal, serían aniquilados. Enterada de esto, la Tierra buscó una hierba que impidiera que los gigantes fueran destruidos aun por un mortal.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.6.1 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★★ **Los dioses no podían ganar solos.** La victoria del Olimpo depende de un hombre — y el hombre es Heracles. Ver Heracles.
Y está la carrera por la hierba: la Tierra busca el antídoto, y Zeus les prohíbe a la Aurora, a la Luna y al Sol brillar para poder recogerla primero, a oscuras. ★ **El rey de los dioses apagó el cielo para robar una planta.** Ver Eos, Selene y Helios.
Alcioneo, y la regla del suelo de casa
Entre los gigantes hay uno con una cláusula propia, y es la más ingeniosa de la mitología griega.
Sobrepasando a todos los demás estaban Porfirión y Alcioneo, quien era además inmortal mientras combatiera en la tierra en que había nacido. Él también se llevó las vacas del Sol, de Eritía.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.6.1 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★ **Inmortal mientras luchara en casa.** Heracles resuelve el problema arrastrándolo fuera de la frontera — y allí lo mata. Ver Eritía, que es el mismo lugar de donde él robó el ganado del Sol.
⚠ Es la misma lógica de Anteo, que recobraba fuerzas al tocar el suelo. **Para un griego, la fuerza de un gigante es territorial**: no es que él sea fuerte, es que su suelo lo es.