LAS PLÉYADES son siete hermanas, hijas del titán Atlas — y así es como casi todo libro moderno las presenta. Pero el texto griego más antiguo que habla de ellas en detalle no cuenta esa historia: cuenta qué hacer cuando aparecen. En los Trabajos y los Días son el instrumento con el que un labrador sabe en qué mes está, y el poema vuelve a ellas cuatro veces, siempre con una orden de servicio.
El reloj del labrador
Su primera aparición en Hesíodo es una instrucción de dos líneas, y en ella está la estructura del año agrícola entero.
Cuando las Pléyades, hijas de Atlas, estén naciendo, empieza tu siega; y tu labranza, cuando ellas se estén poniendo.
Hesíodo, Los trabajos y los días 380 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
Nacer y ponerse: segar y arar. Toda la genealogía que la mitología posterior les daría — el padre titán, la persecución de Orión, el luto por las hermanas — está aquí reducida a una mención de parentesco, «hijas de Atlas», y al resto del verso, que es trabajo.
…las Pléyades, las Híades y el fuerte Orión empiezan a ponerse; entonces acuérdate de arar en la estación justa, y así el año completo pasará convenientemente debajo de la tierra. Pero si el deseo de la navegación incómoda te toma cuando las Pléyades se sumergen en el mar nebuloso…
Hesíodo, Los trabajos y los días 615 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
«Cuando las Pléyades se sumergen en el mar nebuloso»: es el aviso de que la temporada de navegación terminó. Un griego no necesitaba calendario impreso; necesitaba cielo despejado y saber qué estaba mirando.
En el escudo, entre las cuatro que Homero nombra
Cuando Hefesto graba el cielo en el escudo de Aquiles, nombra cuatro constelaciones — y las Pléyades vienen primero.
…y en él todas las constelaciones con que el cielo se corona — las Pléyades, las Híades y el poderoso Orión, y la Osa, a la que los hombres llaman también el Carro, que gira siempre en su lugar y vigila a Orión, y es la única que no tiene parte en los baños del Océano.
Homero, Ilíada 18.462 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)
Cuatro nombres, y son justamente los cuatro que sirven para marcar el año y la hora de la noche. El cielo de Homero no es un mapa: es el conjunto de lo que hace falta saber. Ver Orión y la Osa.
Las hermanas, y la que no se ve
La tradición posterior les dio siete nombres — Maya, Electra, Taigete, Astérope, Mérope, Alcíone y Celeno — y la explicación de que a simple vista casi siempre se cuentan seis: una de ellas se esconde, por vergüenza o por luto, según la versión.
Guardar eso como tradición posterior, y no como Hesíodo, es el punto. Una de las siete, sin embargo, pesa mucho en este sitio por otro camino: Maya es la madre de Hermes, y el Himno Homérico a él empieza nombrándola hija de Atlas — el mismo padre que Hesíodo les da a las Pléyades.
Musa, canta a Hermes, hijo de Zeus y de Maya, señor de Cilene y de la Arcadia rica en rebaños, el mensajero de los inmortales que trae la buena suerte, a quien dio a luz Maya, la ninfa de hermosas trenzas, cuando se unió en amor a Zeus.
Himno homérico 4, a Hermes 1 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
Es el tipo de hilo que vale la pena tirar: la estrella que le dice al labrador cuándo segar es, en otro poema, la madre del dios que inventa la lira en un caparazón de tortuga. La misma figura sirve al calendario y a la genealogía, y ningún griego lo encontraba extraño.
El calendario del labrador empieza en ellas
Las Pléyades no son, para Hesíodo, una historia: son un reloj. Los Trabajos y los Días abre la parte agrícola con ellas, y la instrucción es directa.
Cuando las Pléyades, hijas de Atlas, están naciendo, empieza tu cosecha; y tu labranza, cuando se ponen. Cuarenta noches y días quedan escondidas y aparecen otra vez, a medida que el año gira, cuando afilas la hoz por primera vez. Esta es la ley de las llanuras, y de los que viven cerca del mar, y de los que habitan la región rica.
Hesíodo, Los trabajos y los días 383-390 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
★★ **«Cuarenta noches y días quedan escondidas.»** Es observación, no poesía: las Pléyades desaparecen en el brillo del Sol por unos cuarenta días al año, y reaparecen en el cielo de la madrugada. Hesíodo está dando un número que cualquier campesino podía comprobar.
Ver Atlante, que es el padre de ellas — y conviene recordar dónde está: de pie, sosteniendo el cielo en que las hijas giran.
Lo que se ve en el cielo
Las Pléyades son un borrón de luz en el hombro del Toro, y son la prueba de vista más antigua que existe: a simple vista se cuentan seis estrellas; con buena vista, siete; con vista excepcional, más.
★★ Y su nombre antiguo es «las siete hermanas», aunque casi nadie vea siete. ⚠ Se ha propuesto que una de ellas haya perdido brillo desde la Antigüedad — la «Pléyade perdida» —, y hay tradiciones en varios pueblos que hablan de una hermana que desapareció. **Es una hipótesis hermosa y no probada, y queda aquí como hipótesis.**
⚠ **Esta sección no tiene cita antigua, y es a propósito.** Una constelación es dos cosas: una historia y un dibujo. La historia de este sitio sale siempre de una fuente con dirección; el dibujo no se cita — se ve. Lo que está arriba es lo que cualquier persona confirma mirando hacia arriba, en una noche despejada, sin ningún instrumento.