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Midas

MIDAS es rey de Frigia y es el hombre que la lengua guardó como sinónimo de riqueza — «el toque de Midas». ⚠ **En la historia, el toque es el castigo.** Y hay una segunda historia, contada enseguida por el mismo poeta, en la que el mismo hombre vuelve a perderlo todo por una razón todavía más pequeña: dijo que prefería la flauta a la lira.

★ Antes del mito: un rey con dirección

⚠ Midas no es una figura inventada por poetas. **Heródoto lo trata como rey extranjero documentado** — y el documento es un mueble.

«Después del rey de Frigia, Midas hijo de Gordias. Pues también Midas hizo una ofrenda: a saber, el asiento real en que se sentaba para juzgar, **y es un asiento admirable**. Está puesto en el mismo lugar que las copas de Giges.»

Heródoto, Historias 1.14 (trad. A. D. Godley, 1920)

★★★ **El trono de Midas estaba en Delfos, a la vista, al lado de las ofrendas de Giges de Lidia.** Heródoto lo enumera entre las dedicatorias de reyes reales, no entre las leyendas — y la arqueología le da la razón: los anales asirios registran un *Mita de Mushki* en el siglo VIII a. C.

★ Y el jardín también tiene domicilio. Al contar el origen de los reyes de Macedonia, Heródoto lo ubica — y lo que había allí dentro conecta al rey histórico con el mito.

«Así los hermanos llegaron a otra parte de Macedonia y se establecieron cerca del lugar llamado **el jardín de Midas hijo de Gordias**, donde las rosas nacen por sí solas, cada una con sesenta pétalos y de fragancia superior. En este jardín, según la historia macedonia, fue capturado Sileno.»

Heródoto, Historias 8.138 (trad. A. D. Godley, 1920)

★★★ **Es la misma escena que abre el mito de Ovidio** — Sileno, el viejo borracho que crio a Dioniso, atrapado en el jardín del rey — solo que aquí viene con coordenadas y con la botánica descrita. **Grecia guardaba el mito y el domicilio del mito en el mismo archivo.**

★★★ El deseo, que está bien formulado y es el problema

Midas trata bien a Sileno y se lo devuelve a Baco. El dios le ofrece un deseo. ⚠ Y Ovidio hace notar, antes que nada, que el dios ya lo sabe.

«A este el dios le concedió el arbitrio de un regalo grato, pero inútil, alegre por haber recuperado a su preceptor. Él, que iba a usar mal el don, dice: «haz que todo **lo que yo toque con el cuerpo se transforme en oro leonado**.» Baco asintió al pedido y le concedió el don que habría de perjudicarlo, y se dolió de que no hubiera pedido cosa mejor.»

Ovidio, Metamorfosis 11.100-11.130 (texto latino)

★★★ **«Se dolió de que no hubiera pedido cosa mejor.»** ⚠ El dios no engaña: cumple al pie de la letra, con pena. **La trampa es enteramente de Midas, y está en la palabra «todo».**

★★ Y Ovidio hace un inventario de fiesta antes de hacer el desastre: una rama de encina, una piedra, un terrón, espigas, una manzana — «juzgarías que se la habían dado las Hespérides» —, los umbrales de la puerta. **Y el agua que le corre de las manos «podría engañar a Dánae»** — el oro líquido es el mismo con que Zeus entró en aquella torre.

⚠ La cuenta llega a la mesa: el pan se endurece, la carne se vuelve lámina bajo los dientes, el vino le corre por la boca como oro fundido. **«Ninguna abundancia le alivia el hambre.»** Es la definición de riqueza que no se puede gastar.

La cura, y el río que quedó dorado

Midas hace lo único sensato de su vida: confiesa que se equivocó y pide que le deshagan el regalo.

«Y, alzando al cielo las manos y los brazos resplandecientes, dice: «¡perdona, padre Leneo! Hemos pecado, pero ten piedad, te lo ruego, y arráncame de este daño vistoso.» **Suave es el poder de los dioses: a quien confesó haber pecado, Baco lo restituyó**, y deshizo el don concedido, por la palabra dada. Y dijo: «para que no quedes untado con el oro que mal deseaste, ve al río vecino de la gran Sardes, y sube por la orilla contra las aguas que bajan, hasta llegar al nacimiento del río.»

Ovidio, Metamorfosis 11.131-11.145 (texto latino)

★★ **«Este daño vistoso.»** *Speciosum damnum* — es la expresión que Ovidio inventa para el toque de Midas, y es la mejor definición del problema que existe en cualquier lengua: **un perjuicio que sigue siendo hermoso mientras lo mata.**

★ Y el oro tiene que ir a alguna parte: entra en el río Pactolo, que corre en Sardes. **Es la explicación mitológica del oro aluvial de Lidia** — el mismo oro que financiaría a Creso y la primera moneda acuñada del mundo. ⚠ **El mito no termina en moraleja: termina en geología económica.**

★★★ Las orejas, y el hoyo en el suelo

⚠ Y aquí está la parte que casi nadie cuenta: **Ovidio hace de la segunda historia la prueba de que la primera no enseñó nada.** «Pero el ingenio grosero permaneció, y de nuevo el corazón de la mente necia habría de perjudicar a su dueño, como antes.»

Midas, ahora reacio a la riqueza, vive en los bosques con Pan. Y asiste al certamen entre la flauta de Pan y la lira de Apolo, juzgado por el monte Tmolo en persona. Todos aceptan el veredicto a favor de Apolo — **todos menos uno.**

«El juicio y la sentencia del monte sagrado agradan a todos; es, sin embargo, impugnado y llamado injusto por la palabra de uno solo: la de Midas. Ni el dios de Delos consiente que orejas tan estúpidas conserven forma humana: se las estira a lo largo, se las llena de pelos blancos, les vuelve inestables las bases y les da el poder de moverse. El resto es de hombre: en una sola parte es condenado, **y recibe las orejas de un burro que anda despacio.**»

Ovidio, Metamorfosis 11.146-11.179 (texto latino)

★★★ **No es castigado por tener mal oído: es castigado por haberlo dicho.** «Impugnado por la palabra de uno solo» — la opinión era minoritaria y fue pronunciada. ⚠ **El primer castigo vino de pedir de más; el segundo, de disentir en voz alta.** Es el mismo defecto dos veces.

Y el desenlace es una parábola sobre secretos, que se volvió proverbio en media Europa.

«El criado, que solía cortarle los cabellos largos con el hierro, había visto esto. Y como no osara denunciar lo que había visto, y deseando sacarlo afuera, y no logrando, sin embargo, callarse, se aparta y cava la tierra y cuenta en voz baja, a la tierra excavada, las orejas que le había visto a su señor; y entierra el testimonio de su propia voz, y calla, y se marcha con el hoyo tapado. Allí empezó a nacer un bosque cerrado de cañas temblorosas y, apenas maduró al cabo del año, denunció al labrador: movido por el blando austro, **devuelve las palabras enterradas y denuncia las orejas del señor.**»

Ovidio, Metamorfosis 11.180-11.193 (texto latino)

★★★ **La caña que repite lo que oyó es una flauta.** ⚠ Y es la venganza cerrada en círculo: **el instrumento que Midas prefirió a Apolo es el instrumento que lo denuncia.** Ver Apolo.

★ Y es la misma física de Eco: una voz que sobrevive al cuerpo que la dijo y vuelve sin pedir permiso.