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Elisio

EL ELISIO es el único lugar del mundo griego arcaico adonde se puede ir sin morir. No es un piso del reino de Hades, y en la Odisea ni siquiera es un premio por conducta: es una llanura en los confines de la tierra, a la orilla del Océano, adonde los inmortales llevan a ciertas personas — y la razón puede ser tan simple como haberse casado con la hija de Zeus.

La llanura: sin nieve, sin tempestad, sin lluvia

El Elisio aparece una sola vez en la Odisea, y no en una visión: en una profecía que el viejo del mar le hace a Menelao. Lo que describe no es una recompensa moral, es un clima.

…mas a la llanura Elisia y a los confines de la tierra te llevarán los inmortales, donde habita Radamantis, el de rubios cabellos, y donde la vida es la más fácil para los hombres. No hay allí nieve, ni tempestad pesada, ni jamás lluvia; pero el Océano envía siempre los soplos del Céfiro de agudo silbido, para dar frescura a los hombres.

Homero, Odisea 4.554 (trad. Augustus Taber Murray, 1919)

Es la misma descripción del Olimpo — hecha, como la del Olimpo, por sustracción: se dice lo que no hay. Y hay una diferencia que lo cambia todo: en el Olimpo el aire está quieto, aquí sopla siempre el viento del oeste. El Elisio no es un lugar sin tiempo; es un lugar de buen tiempo.

Quién entra, y por qué

La frase siguiente de la misma profecía es la más incómoda y la más importante, y suele cortarse en los resúmenes: la razón por la que Menelao va al Elisio.

…pues tienes a Helena por esposa, y eres, a los ojos de ellos, el marido de la hija de Zeus.

Homero, Odisea 4.554 (trad. Augustus Taber Murray, 1919)

No es virtud, no es valentía, no es juicio: es parentesco por casamiento. Homero no está describiendo un paraíso con portero moral — está describiendo un privilegio de familia. Quien lee el Elisio como «el cielo de los griegos» está leyendo una idea que todavía no existía cuando se compuso este verso.

Y quien gobierna allá tampoco es Hades: es Radamantis, el de rubios cabellos. El Elisio de la Odisea queda FUERA del reino de los muertos — en los confines de la tierra —, y por eso tiene señor propio.

Las Islas de los Bienaventurados: la misma idea, otro nombre

Hesíodo cuenta lo mismo con otra geografía. En el mito de las cinco razas, la cuarta — la de los héroes — no desaparece entera: parte muere en Troya y en Tebas, y al resto Zeus le da casa en otro lugar.

…fueron a Troya por causa de Helena de hermosos cabellos: allí el fin de la muerte envolvió a una parte de ellos. Pero a los otros el padre Zeus, hijo de Cronos, les dio sustento y morada apartada de los hombres, y los hizo habitar en los confines de la tierra.

Hesíodo, Los trabajos y los días 165 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

Y viven sin tocar la tristeza en las islas de los bienaventurados, a la orilla del Océano de hondos remolinos — héroes felices para quienes…

Hesíodo, Los trabajos y los días 170 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

«En los confines de la tierra», «a la orilla del Océano»: son las coordenadas exactas que la Odisea da para el Elisio. Los dos nombres describen el mismo lugar, y los dos poemas concuerdan en lo esencial — no se llega allá por la muerte, se llega por traslado.

La diferencia es de criterio. Hesíodo elige una RAZA entera — la de los héroes, la cuarta —, y no a un individuo por casamiento. Es el primer paso en la dirección que la poesía posterior llevará hasta el final: el lugar bueno deja de ser privilegio y pasa a ser destino de quien lo mereció. Pero eso es historia de otro siglo, y no está en estos versos.

El lugar donde no nieva

La descripción más antigua del Elisio es un pronóstico del tiempo. Proteo le dice a Menelao que no morirá en Argos, y lo que describe no es felicidad: es clima.

«Mas en cuanto a ti, Menelao, criado por Zeus, no está decretado que mueras y halles tu destino en Argos, criadora de caballos, sino que a la llanura Elisia y a los confines de la tierra te llevarán los inmortales, donde habita Radamantis de hermosos cabellos, y donde la vida es más fácil para los hombres. No hay allí nieve, ni tempestad pesada, ni nunca lluvia, sino que el Océano envía siempre soplos del Céfiro de agudo silbido, para dar frescura a los hombres.»

Homero, Odisea 4.561 (trad. Augustus Taber Murray, 1919)

★★ **Y fíjense en el motivo por el cual él va.** No es virtud, no es coraje, no es piedad: «porque tienes a Helena por mujer, y eres a los ojos de ellos el marido de la hija de Zeus». Menelao entra al paraíso **por casamiento**.

Es lo más revelador del Elisio homérico: no es premio moral, es **privilegio de parentesco**. Ver Sobre los Reinos.

Las islas donde Cronos todavía reina

Hesíodo pone el mismo lugar al final de una historia de decadencia — la de las cinco razas — y le da el nombre que quedó: las Islas de los Bienaventurados.

Pero a los otros el padre Zeus, hijo de Cronos, les dio vida y morada aparte de los hombres, y los hizo habitar en los confines de la tierra. Y viven sin ser tocados por el dolor en las islas de los bienaventurados, a lo largo de la orilla del Océano de hondos remolinos — héroes felices para quienes la tierra dadora de grano da fruto dulce como la miel, floreciendo tres veces al año.

Hesíodo, Los trabajos y los días 167-173 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★★★ **Y el cierre es la frase más sorprendente del poema:** «lejos de los dioses inmortales, y **Cronos reina sobre ellos**; pues el padre de los hombres y de los dioses lo soltó de sus cadenas».

O sea: en el mejor lugar que imaginó la mitología griega, quien gobierna es el titán derribado — suelto por el propio hijo que lo derribó. Ver Cronos. **La Edad de Oro no se acabó; fue reubicada.**