PÉLOPE fue descuartizado y cocido por su propio padre, Tántalo, y servido en un banquete a los dioses. Volvió entero, con un hombro de marfil en el lugar de la pieza que faltaba. Después ganó la mano de Hipodamía en una carrera de carros en la que la rueda del adversario había sido saboteada, mató al hombre que la saboteó, y recibió de él una maldición que atravesó cuatro generaciones de su propia casa. Dio nombre al Peloponeso. El cetro de Agamenón pasó por su mano. Y, según dos autores distintos, Troya no podía ser tomada mientras los griegos no fueran a buscar un hueso de su cuerpo.
★★★ El caldero, y el hombro que vino en su lugar
Apolodoro cuenta el final de la historia antes del principio: el muchacho ya murió y ya volvió, y el resumen cabe en una frase.
«Pélope, después de ser degollado y cocido en el banquete de los dioses, estaba más hermoso que nunca cuando volvió a la vida, y a causa de su belleza sin par se convirtió en favorito de Poseidón, que le dio un carro alado, tal que, incluso cuando corría por el mar, los ejes ni siquiera se mojaban.»
Pseudo-Apolodoro, Epítome 2.3 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★ **El texto no explica quién lo coció ni por qué.** Apolodoro da el hecho y sigue hacia el regalo que Poseidón le hizo. Quien cuenta la pieza que faltaba en el cuerpo vuelto a montar es Ovidio, y la cuenta en una escena de luto.
«Se dice que también entonces un solo hombre la lloró, Pélope, y que, tras bajarse las vestiduras del pecho, mostró el marfil en el hombro izquierdo. Este hombro era, al tiempo de su nacimiento, del mismo color que el derecho y de carne: cuentan que los miembros, cortados por las manos del padre, los dioses volvieron a unirlos; y que, hallados los demás, faltaba aquel que queda entre la garganta y lo alto del brazo. Se puso marfil en el lugar de la parte que no aparecía, y por eso Pélope quedó entero.»
Ovidio, Metamorfosis 6.400-411 (texto latino)
★★★ **«Cortados por las manos del padre.»** Ovidio nombra al autor del descuartizamiento sin darle el nombre, y la pieza que falta es exactamente la que Deméter había comido. El hombro izquierdo era de carne cuando nació, y Ovidio se cuida de decirlo: la diferencia es una cicatriz, no una marca de nacimiento.
Virgilio ya encontraba gastada la historia
Al comienzo del libro III de las Geórgicas, Virgilio explica por qué no va a escribir otro poema mitológico: los asuntos ya están todos usados. Y da la lista de los gastados.
«Las demás cosas, que habrían prendido las mentes ociosas con canto, están ya todas divulgadas: ¿quién no conoce al duro Euristeo, o los altares del infame Busiris? ¿Por quién no ha sido ya dicho el niño Hilas, y Delos de Latona, e Hipodamía, y Pélope notable por el hombro de marfil, el fiero con los caballos?»
Virgilio, Geórgicas 3.1-10 (texto latino)
★★ **En el año 29 a.C. el hombro de marfil ya era lugar común.** Virgilio coloca a Pélope entre los temas que cualquiera sabe de memoria, y por eso busca otro asunto. La historia que hoy es oscura fue, en su momento, la más trillada de todas.
*Acer equis* — «fiero con los caballos». El epíteto que Virgilio le da en dos palabras es el mismo que usa la Ilíada y el mismo que explica el resto de esta página.
El rey que clavaba las cabezas en la puerta
Enómao, rey de Pisa, tenía una hija y un motivo para no casarla. Apolodoro da dos motivos posibles y no elige entre ellos.
«Ahora bien, Enómao, el rey de Pisa, tenía una hija, Hipodamía, y, o fuera porque la amaba, como algunos dicen, o porque había sido advertido por un oráculo de que había de morir a manos del hombre que con ella casara, ningún hombre la obtuvo por esposa; pues el padre no lograba persuadirla de convivir con él, y sus pretendientes eran muertos por él.»
Pseudo-Apolodoro, Epítome 2.4 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
«Pues tenía armas y caballos dados por Ares, y ofrecía como premio a los pretendientes la mano de su hija, y cada pretendiente estaba obligado a llevar a Hipodamía en su propio carro y a huir hasta el Istmo de Corinto, y Enómao lo perseguía enseguida, en armas completas, y si lo alcanzaba lo mataba; pero si el pretendiente no era alcanzado, tendría a Hipodamía por esposa. Y de este modo mató a muchos pretendientes, algunos dicen que doce; y cortaba las cabezas de los pretendientes y las clavaba en su casa.»
Pseudo-Apolodoro, Epítome 2.5 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
⚠ **La regla de la carrera es una persecución, y no una disputa lado a lado.** El pretendiente parte con la novia en el carro y lleva ventaja; el padre viene detrás, armado, y lo mata cuando lo atrapa. La fachada de la casa llevaba la estadística.
La fosa de los pretendientes, que Pélope mandó cubrir
Siglos después, Pausanias pasa por el lugar y encuentra el montículo de tierra todavía allí, con una explicación que él mismo completa.
«Un poco más adelante hay un alto montículo de tierra, la tumba de los pretendientes de Hipodamía. Ahora bien, Enómao, dicen, los echó a la tierra unos junto a otros sin señal alguna de respeto. Pero después Pélope les levantó a todos un alto monumento, para honrarlos y para complacer a Hipodamía. Y pienso también que Pélope quería un memorial que dijera a la posteridad el número y la calidad de los hombres vencidos por Enómao antes de que el propio Pélope lo venciera.»
Pausanias, Descripción de Grecia 6.21.9 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★ **Pausanias marca dónde acaba la fuente y empieza él.** «Y pienso también» separa lo que le contaron de lo que deduce — y lo que deduce es que el monumento a los muertos servía para medir el tamaño de la hazaña de quien sobrevivió.
★★ La carrera está esculpida en el frontón, y nunca empieza
En el templo de Zeus en Olimpia, Pausanias levanta los ojos hacia el frontón delantero y describe lo que todavía hoy puede verse en el museo del sitio.
«En cuanto a los frontones: en el frontón delantero está, todavía no comenzada, la carrera de carros entre Pélope y Enómao, y la preparación para la carrera propiamente dicha la están haciendo los dos. Una imagen de Zeus ha sido tallada más o menos en medio del frontón; a la derecha de Zeus está Enómao con un casco en la cabeza, y junto a él Estérope, su mujer, que era una de las hijas de Atlas. Mírtilo, el auriga de Enómao, está sentado delante de los caballos, que son cuatro.»
Pausanias, Descripción de Grecia 5.10.6 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★★ **El instante elegido por el escultor es el anterior a todo.** Los dos carros están listos, Zeus está en medio, Mírtilo ya está sentado delante de los caballos — y la carrera no ha empezado. Quien mira el frontón sabe lo que va a ocurrir y ve la escena detenida un segundo antes.
Mírtilo aparece en el mármol como persona del cuadro, y no como figurante. La sección siguiente explica por qué.
Quién rompió la rueda
La victoria de Pélope no se decide en el camino. Se decide antes, y por dos personas que no corren.
«Así también Pélope vino a pretenderla; y cuando Hipodamía vio su belleza, concibió una pasión por él, y persuadió a Mírtilo, hijo de Hermes, para que lo ayudara; pues Mírtilo era el auriga de Enómao.»
Pseudo-Apolodoro, Epítome 2.6 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
«Así Mírtilo, estando enamorado de ella y queriendo complacerla, no metió las clavijas en las cajas de las ruedas, y de ese modo hizo que Enómao perdiera la carrera y quedara enredado en las riendas y fuera arrastrado hasta la muerte.»
Pseudo-Apolodoro, Epítome 2.7 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★ **La carrera se ganó con una pieza que no se puso.** La clavija es el pasador que sujeta la rueda al eje; sin ella la rueda se sale en marcha. El rey que había matado a doce pretendientes muere arrastrado por sus propias riendas, y quien lo mata es su propio auriga.
⚠ Y el motivo de Mírtilo, en el texto, es que está enamorado de Hipodamía — lo que vuelve previsible el paso siguiente para todo el mundo menos para él.
★★★ Lo que le hizo al hombre que lo hizo ganar
El viaje de vuelta dura pocas líneas y contiene el crimen que define a la familia entera.
«Pélope, por tanto, se quedó con Hipodamía; y en el camino, acompañado por Mírtilo, llegó a cierto lugar, y se apartó un poco a buscar agua para su mujer, que tenía sed; y entretanto Mírtilo intentó violarla. Pero cuando Pélope lo supo por su mujer, arrojó a Mírtilo al mar, que por él se llama Mirtoo, junto al cabo Gereste; y Mírtilo, al ser arrojado, lanzó maldiciones contra la casa de Pélope.»
Pseudo-Apolodoro, Epítome 2.8 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★★ **El mar cambió de nombre por la caída.** El mar Mirtoo, entre el Ática y las Cícladas, lleva el nombre del hombre al que Pélope empujó — y la maldición que él grita al caer es la misma que los trágicos van a cobrar durante cuatro generaciones.
Después de eso Pélope llega al Océano y es purificado por Hefesto. La purificación está en el texto; su efecto sobre la maldición, no.
★★★ Platón dice que su nombre es el crimen
En el Crátilo, Sócrates recorre los nombres de la casa de Atreo buscando lo que cada uno revela. Llega a Pélope, y la etimología que propone es un veredicto.
«Y pienso que también Pélope tiene un nombre adecuado; pues este nombre significa que aquel que solo ve lo que está cerca merece esta designación. — ¿Cómo así? — Porque se dice de él que, al asesinar a Mírtilo, fue enteramente incapaz de prever o de anticipar los efectos últimos sobre toda su estirpe, y toda la desgracia en que quedó sumergida, porque veía solo lo que estaba cerca e inmediato — es decir, πέλας (cerca) — en su ansia de ganar por todos los medios la mano de Hipodamía.»
Platón, Crátilo 395 (trad. Harold North Fowler, 1926)
★★★ **La lectura de Platón pone la culpa en el cálculo, y no en el azar.** Pélope no es víctima de una maldición que le cayó encima: es alguien que cambió todo lo que venía después por una cosa que tenía a mano. El nombre, en la cuenta de Sócrates, registra el cambio.
⚠ La etimología es de Platón y no es la que aceptan los lingüistas modernos. Lo que importa aquí es que un ateniense del siglo IV a.C. ya leía la historia de Pélope como un problema de vista corta.
La maldición, cobrada por los trágicos
En las tres casas trágicas de Atenas, la carrera de carros aparece como el origen de todo lo que viene después — y ninguna de ellas necesita contarla otra vez.
«Oh carrera de carros de Pélope, hace mucho tiempo, fuente de tanto dolor.»
Sófocles, Electra 504 (trad. Richard Jebb, 1894)
«…a Tántalo, mi antepasado, que engendró a los fundadores de mi casa. Vieron la ruina insensata, la caza de los corceles alados, cuando Pélope, en el carro de cuatro caballos…»
Eurípides, Orestes 985 (trad. Edward P. Coleridge, 1891)
«…una maldición insoportable sobre el linaje de Pélope, dando una patada a la mesa del banquete para ayudar a su maldición: ‹¡así perezca toda la raza de Plístenes!› Por eso veis a este hombre caído aquí.»
Esquilo, Agamenón 1600 (trad. Herbert Weir Smyth, 1926)
★★ **Tres autores, tres obras, la misma dirección.** Sófocles la llama «fuente de tanto dolor», Eurípides pone la carrera en boca de Electra como aquello que los dioses vieron, y Esquilo hace que Egisto explique el asesinato de Agamenón citando la maldición sobre «el linaje de Pélope». El público no necesitaba la historia porque ya la sabía.
★★★ Su nombre está en el mapa
Ganada la carrera y heredado el reino, Apolodoro despacha en media frase la cosa más duradera que hizo Pélope.
«Cuando Pélope llegó al Océano y fue purificado por Hefesto, volvió a Pisa, en la Élide, y sucedió en el reino de Enómao, pero no antes de haber sometido lo que antes se llamaba Apia y Pelasgiótide, a lo que llamó Peloponeso a partir de su propio nombre.»
Pseudo-Apolodoro, Epítome 2.9 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★★ **La península meridional de Grecia se llama «la isla de Pélope» desde entonces.** Es el único caso, en esta lista de figuras, en que el nombre sobrevivió en la cartografía oficial de un país moderno — y el pasaje que lo explica ocupa ocho palabras en un resumen.
⚠ **Apolodoro escribe que primero lo sometió.** El cambio de nombre viene después de la conquista, y el texto pone las dos cosas en la misma frase.
★★★ Jerjes usó eso para invadir Grecia
Heródoto pone al rey de Persia a justificar la expedición ante los suyos, y el argumento es genealógico.
«El honor exige, por tanto, que nos venguemos de lo que se nos ha hecho; así sabré qué mal es este que me ha de ocurrir cuando marche contra estos griegos — hombres a los que hasta Pélope el frigio, el esclavo de mis antepasados, sometió de tal modo que hasta hoy ellos y su país son llamados por el nombre de su conquistador.»
Heródoto, Historias 7.11.4 (trad. A. D. Godley, 1920)
★★★ **El argumento tiene dos partes, y las dos son el mapa.** Si Pélope era frigio, era súbdito del rey de Asia; si un súbdito conquistó Grecia hasta dejarle el nombre, entonces Grecia es territorio que Persia ya tuvo. Jerjes lee el mapa como una escritura de propiedad.
⚠ **Es Jerjes quien habla, y no Heródoto.** El origen lidio o frigio de Pélope circulaba, y es el mismo que Pausanias asume más adelante en esta página; el uso político es del rey.
★★★ El cetro de Agamenón pasó por su mano
En el canto II de la Ilíada, Agamenón se levanta para hablar al ejército entero, y Homero se detiene para decir de dónde vino el objeto que trae en la mano.
«Entonces entre ellos se levantó el señor Agamenón, trayendo en las manos el cetro que Hefesto había forjado con esfuerzo. Hefesto se lo dio al rey Zeus, hijo de Crono, y Zeus se lo dio al mensajero Argifonte; y Hermes, el señor, se lo dio a Pélope, conductor de caballos, y Pélope a su vez se lo dio a Atreo, pastor del pueblo; y Atreo, al morir, se lo dejó a Tiestes, rico en rebaños, y Tiestes se lo dejó de nuevo a Agamenón para que lo llevara, para que fuera señor de muchas islas y de toda Argos.»
Homero, Ilíada 2.100-108 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)
★★★ **La autoridad sobre el ejército griego entero tiene esta lista de propietarios.** Hefesto, Zeus, Hermes, Pélope, Atreo, Tiestes, Agamenón — y Pélope es el primer mortal de la cadena. El cetro entra en la historia de los hombres por su mano.
★ **«Conductor de caballos»** es el epíteto que Homero le da, y es el mismo *acer equis* de Virgilio. La carrera contra Enómao está dentro de su nombre en todas las lenguas.
Los hijos, y el cordero de oro
La lista de la descendencia empieza banal y baja, en cuatro líneas, hacia la historia más sucia de la mitología griega.
«Los hijos de Pélope fueron Piteo, Atreo, Tiestes y otros. Ahora bien, la mujer de Atreo era Aérope, hija de Catreo, y ella amaba a Tiestes. Y Atreo prometió una vez sacrificar a Ártemis lo mejor de sus rebaños; pero cuando apareció un cordero de oro, dicen que…»
Pseudo-Apolodoro, Epítome 2.10 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
⚠ **Piteo, el hijo más discreto, es el abuelo de Teseo.** Atreo y Tiestes se quedan con el cordero de oro, el banquete de carne humana y la maldición que Egisto invoca en Esquilo. Los tres salen de la misma frase.
Agamenón y Menelao son nietos de Pélope por Atreo. La guerra de Troya es un asunto de familia.
★★ En Olimpia es el segundo, justo después de Zeus
Dentro del recinto sagrado de Olimpia, junto al templo de Zeus, había un segundo recinto — y Pausanias dice exactamente qué lugar ocupaba en la jerarquía local.
«Dentro del Altis hay también un recinto sagrado consagrado a Pélope, a quien los eleos prefieren en honor por encima de los héroes de Olimpia tanto como prefieren a Zeus por encima de los demás dioses. A la derecha de la entrada del templo de Zeus, del lado norte, está el Pelopio. Está rodeado por una cerca de piedra, dentro de la cual crecen árboles y se han dedicado estatuas.»
Pausanias, Descripción de Grecia 5.13.1 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
«Se dice que el santuario fue apartado para Pélope por Heracles, el hijo de Anfitrión. Heracles era también bisnieto de Pélope, y se dice además que le sacrificó dentro de la fosa. Hasta el día de hoy los magistrados del año le sacrifican, y la víctima es un carnero negro. Ninguna parte de este sacrificio va para el adivino; solo el cuello del carnero suele darse al ‹leñador›, como lo llaman.»
Pausanias, Descripción de Grecia 5.13.2 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★★ **No es memoria: es un culto en funcionamiento.** «Hasta el día de hoy» quiere decir en el siglo II d.C., más de mil años después de la fecha que los griegos daban a la carrera. El sacrificio es hacia abajo, en una fosa, como se hace a los muertos, y el carnero es negro.
⚠ Y hay una pieza de burocracia religiosa que sobrevivió al mito: el cuello del carnero pertenece a un funcionario llamado «el leñador», y el adivino no se lleva nada.
★★★ Troya no podía caer sin un hueso suyo
Al final del asedio, los griegos capturan al adivino troyano Héleno y lo obligan a decir las condiciones de la caída de la ciudad. Son tres, y la primera es un hueso.
«…y Héleno fue forzado a decir cómo podría ser tomada Ilión, a saber: primero, si les fueran traídos los huesos de Pélope; después, si Neoptólemo combatiera por ellos; y tercero, si el Paladio, que había caído del cielo, fuera robado de Troya, pues mientras estuviera allí dentro la ciudad no podía ser tomada.»
Pseudo-Apolodoro, Epítome 5.10 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
«Se cuenta también lo siguiente. Cuando la guerra de los griegos contra Troya se prolongó, los adivinos les profetizaron que no tomarían la ciudad hasta que fueran a buscar el arco y las flechas de Heracles y un hueso de Pélope. Así, dicen, mandaron llamar a Filoctetes al campamento, y desde Pisa les fue traído un hueso de Pélope — un omóplato. Cuando regresaban a casa, la nave que llevaba el hueso de Pélope naufragó frente a Eubea, en la tempestad.»
Pausanias, Descripción de Grecia 5.13.4 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★★ **Dos fuentes independientes, la misma condición.** Apolodoro pone los huesos en primer lugar en la lista de Héleno; Pausanias dice qué hueso era — el omóplato, el hombro — y cuenta lo que le ocurrió después. El pedazo de cuerpo que el padre cortó es el mismo que Troya exige.
⚠ La lista de las condiciones no es igual en los dos autores: en Apolodoro son los huesos, Neoptólemo y el Paladio; en Pausanias son el arco de Heracles y el hueso. Ninguno de ellos menciona la lista del otro.
★★★ El hueso volvió en la red de un pescador
El naufragio frente a Eubea no cierra la historia. Pausanias sigue contándola durante muchas generaciones, y termina con un hombre que no sabía lo que había pescado.
«Muchos años después de la toma de Troya, Damármeno, un pescador de Eretria, echó una red al mar y sacó el hueso. Maravillado por su tamaño, lo guardó escondido en la arena. Por fin fue a Delfos a preguntar de quién era el hueso y qué debía hacer con él.»
Pausanias, Descripción de Grecia 5.13.5 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
«Ocurrió que, por providencia del Cielo, estaba entonces en Delfos una embajada elea pidiendo liberación de una peste. La sacerdotisa pitia ordenó a los eleos que recuperaran los huesos de Pélope, y a Damármeno que devolviera a los eleos lo que había encontrado. Así lo hizo, y los eleos lo recompensaron nombrándolo a él y a sus descendientes guardianes del hueso. El omóplato de Pélope ya había desaparecido en mi tiempo, porque, supongo, había estado escondido en las profundidades tanto tiempo, y además de la edad estaba muy estropeado por el agua salada.»
Pausanias, Descripción de Grecia 5.13.6 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★★ **La familia del pescador se convirtió en un cargo hereditario.** Damármeno y sus descendientes pasan a ser los guardianes oficiales de un hueso — y el hueso, cuando Pausanias llega allí, ya no existe. Él describe el lugar de una reliquia que se deshizo.
⚠ **Y da la razón física, no la mística.** «Había estado escondido en las profundidades tanto tiempo» y «estaba muy estropeado por el agua salada» — Pausanias explica la desaparición por la edad y por la sal, y escribe «supongo».
★★ Pausanias era vecino suyo
Terminada la historia del hueso, Pausanias hace algo que rara vez hace: habla del sitio donde nació, y dice que Pélope es de allí.
«De que Pélope y Tántalo habitaron un día en mi país quedan señales hasta el día de hoy. Hay un lago con el nombre de Tántalo y una tumba famosa, y en un pico del monte Sípilo hay un trono de Pélope, más allá del santuario de Plastene, la Madre. Si cruzas el río Hermo, ves en Temno una imagen de Afrodita hecha de un mirto vivo. Es tradición entre nosotros que fue dedicada por Pélope cuando propiciaba a la diosa y le pedía a Hipodamía por novia.»
Pausanias, Descripción de Grecia 5.13.7 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★★ **«En mi país», «es tradición entre nosotros».** Pausanias es de Lidia, de la región del monte Sípilo, y trata a Pélope como figura local — con un trono en una montaña a la que él podía subir y un lago con el nombre del padre. La distancia entre el mito y el autor, aquí, es la de una caminata.
★★ **Y la imagen de Afrodita es un árbol vivo.** Un mirto que sigue creciendo, dedicado, según los vecinos de Pausanias, por el propio Pélope antes de la carrera — una petición hecha a la diosa correcta, dado lo que Hipodamía haría después por él.
⚠ Lo que esta página no puede probar
⚠ **Ninguna de las diez obras citadas aquí narra el banquete de Tántalo por entero.** Apolodoro dice que fue «degollado y cocido en el banquete de los dioses» y sigue adelante; Ovidio dice que los miembros fueron «cortados por las manos del padre». Quién cocinó y por qué motivo queda sin explicar en estos textos.
⚠ **La etimología de Platón es una lectura, y no lingüística.** Sócrates hace derivar Pélope de πέλας, «cerca»; la filología moderna no sigue esa cuenta.
⚠ **El motivo de Enómao tiene dos versiones en el mismo texto** — el amor por la hija o el oráculo — y Apolodoro no elige. El número de pretendientes muertos también se da con reserva: «algunos dicen que doce».
⚠ **Las condiciones para tomar Troya no coinciden entre las fuentes.** Apolodoro lista los huesos de Pélope, Neoptólemo y el Paladio; Pausanias lista el arco de Heracles y el hueso. Es la misma exigencia con listas distintas alrededor.
⚠ **El omóplato ya no existía en el siglo II.** Todo lo que hay sobre él es el relato de Pausanias, que escribe después de su desaparición y la explica con un «supongo».