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Tántalo

TÁNTALO es el castigo que le dio nombre a una palabra. Está de pie en un lago con el agua golpeándole el mentón, y árboles cargados por encima de la cabeza — y las dos cosas huyen cuando él se mueve. El verbo «tantalizar» es él.

La escena, tal como la ve Ulises

«Sí, y vi a Ticio, hijo de la gloriosa Tierra, tendido en el suelo. Se extendía por nueve yugadas, y dos buitres estaban sentados, uno a cada lado, y le desgarraban el hígado, hundiendo los picos en las entrañas, y él no lograba espantarlos con las manos. (…) Y vi a Tántalo en tormento violento, de pie en un lago, y el agua le llegaba al mentón. Parecía sediento, pero no lograba tomarla y beber; pues cada vez que el anciano se inclinaba, ávido de beber, el agua era tragada y desaparecía, y a sus pies asomaba la tierra negra.»

Homero, Odisea 11.593 (trad. Augustus Taber Murray, 1919)

★ **El agua desaparece cuando él se inclina, y la tierra negra asoma a sus pies.** No es que no alcance: es que el agua **retrocede**. El castigo tiene voluntad propia.

La frase siguiente del mismo pasaje completa el cuadro con los árboles — peral, granado, manzano, higuera y olivo — y el viento que los levanta «hasta las nubes oscuras» cada vez que él estira la mano.

El crimen, que es el peor de la mitología griega

Homero no cuenta el motivo, y la tradición que sobrevivió es atroz: invitado a la mesa de los dioses, Tántalo quiso ponerlos a prueba. Mató a su propio hijo, Pélope, y lo sirvió en un guiso.

★ **Solo Deméter comió**, distraída por el dolor de haber perdido a su hija — y comió el hombro. Ver Deméter y Perséfone. Los dioses recompusieron al niño y le pusieron un hombro de marfil.

⚠ Esta versión viene de Píndaro y de mitógrafos que **no están en el acervo verificable de este sitio** — y Píndaro, por lo demás, la cuenta para **rechazarla**: dice que es imposible que los dioses sean caníbales, y propone otra explicación. Queda aquí declarada como tradición, no como texto citado.

Lo que sí puede señalarse es el linaje: Tántalo es el comienzo de la casa de los **Atridas**, la familia de Agamenón y Menelao — y su maldición atraviesa entera la guerra de Troya.

La palabra que quedó

*Tantalízein*, en griego, pasó a querer decir «poner algo a la vista y fuera de alcance». Llegó al español como **tantalizar**, y al inglés como *tantalize*.

★ Y hay una segunda herencia, más improbable: el metal **tantalio** (número 73 de la tabla periódica) fue bautizado así en 1802 por un químico sueco — porque su óxido, sumergido en ácido, **no absorbe nada**, quedándose en medio del líquido sin saciarse.

⚠ Es el único personaje de este sitio con un elemento químico. Su vecino en la tabla, el **niobio**, fue bautizado con el nombre de su hija. Ver Níobe.