Ir al contenido

Inicio

Ganimedes

GANIMEDES es un muchacho troyano que sube al Olimpo y no vuelve. La tradición posterior le dio un águila, un deseo y un argumento amoroso; las dos fuentes más antiguas le dan otra cosa — un empleo, y una indemnización pagada al padre.

Lo que Homero dice, y lo que NO dice

El pasaje está en medio de una genealogía recitada en el campo de batalla: Eneas le explica a Aquiles de quién desciende.

Y de Tros nacieron tres hijos sin igual: Ilo, Asáraco y el divino Ganimedes, que nació el más bello de los hombres mortales; por eso los dioses lo arrebataron a lo alto, para ser copero de Zeus, por su belleza, para que morara con los inmortales.

Homero, Ilíada 20.232 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)

★★ **«Los dioses», en plural.** No hay águila, no hay Zeus solo, no hay deseo declarado. El motivo es la belleza, y el resultado es una función: **copero**. Ver Hebe, que ejercía el cargo antes que él.

⚠ El águila entra en la tradición mucho después, y es ella la que el arte y la poesía latina fijaron. Ver El Águila, donde el sitio separa las dos aves del cielo griego.

★ El pago al padre

El Himno Homérico a Afrodita cuenta la misma historia con la parte que Homero omite — lo que pasó en la casa que quedó sin el hijo.

En verdad, el sabio Zeus arrebató al rubio Ganimedes por su belleza, para que estuviera entre los Inmortales y sirviera la bebida a los dioses en la casa de Zeus.

Himno homérico 5, a Afrodita 202 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

El padre lloró sin parar hasta que Zeus mandó a Hermes a explicarle lo ocurrido y a entregarle, en compensación, **una pareja de caballos inmortales**. Y el himno agrega que, dicho esto, «nunca más lloró, y se alegró en el corazón».

★★★ **El dolor de un padre se cierra con un pago, y el texto lo registra sin una línea de ironía.** Así se resuelven las cosas entre dioses y hombres — y el mismo pasaje es usado por el himno como consuelo para otra diosa que perdió a un mortal. Ver Acuario y Hermes.

Los caballos, y lo que llegaron a hacer

Vale seguir a los caballos, porque reaparecen — y es el detalle que ata el mito a la guerra de Troya.

★ Son la misma raza que Homero describe en la Ilíada: las yeguas de Erictonio de las que se enamoró el Viento Norte, y que corrían «sobre las espigas maduras sin quebrarlas» y «sobre la cresta de las olas». Ver Bóreas.

⚠ Y por eso Troya es, en la Ilíada, una ciudad **de caballos**: su epíteto es «criadora de caballos», y el origen de la raza es un precio de luto. **La caballería troyana es, en la cuenta del mito, el vuelto de un rapto.**