ESCILA es la mitad menos famosa del peor par de opciones de la literatura occidental. De un lado del estrecho, ella: seis cabezas que pescan delfines y hombres al pasar. Del otro, Caribdis, que se traga el mar tres veces por día. Circe le explica las dos a Odiseo y después le da el consejo más brutal del poema — pasa por Escila y pierde seis, porque el otro lado se lleva todo.
El peñasco, y la descripción
La voz es el detalle que le arruina el sueño a quien lee. Homero empieza por la cueva y termina por la boca.
«Allí habita Escila, ladrando terriblemente. Su voz es, en verdad, apenas como la voz de un cachorrito recién nacido; pero ella misma es un monstruo maligno, y nadie se alegraría al verla — no, ni siquiera un dios que la encontrara. En verdad tiene doce pies, todos deformes, y seis cuellos larguísimos, y en cada uno una cabeza horrenda, y en ella tres hileras de dientes, gruesos y apretados, llenos de muerte negra.»
Homero, Odisea 12.85 (trad. Augustus Taber Murray, 1919)
★★★ **Una voz de cachorro recién nacido.** Es el detalle más perturbador del bestiario griego: el sonido que sale de eso es tierno. Homero no necesitó nada más para volverla insoportable.
Su cueva queda «vuelta hacia el poniente, hacia el Érebo» — ver Érebo — y tan alta en el peñasco que ni una flecha tirada desde el barco la alcanza. **No se la puede combatir:** está fuera de alcance por definición.
De la cintura para abajo queda escondida en la gruta; la cabeza queda afuera, pescando delfines, focas y «lo que sea que atrape». Ver El Delfín y Caribdis.
★ El consejo de Circe, que es una cuenta
Odiseo pregunta si puede enfrentarla, y la respuesta de Circe es lo más duro del poema: no. Huye — y acepta el precio.
Le manda **no perder tiempo armándose**: cada segundo detenido ahí es otra embestida de las seis cabezas. Le manda remar con toda la fuerza, pasar pegado al peñasco de Escila, y contar con perder **seis hombres — uno por cabeza**.
★★ **Porque la alternativa es Caribdis, y Caribdis se lleva el barco entero.** Es un problema de aritmética, no de coraje: seis muertos contra cuarenta y cinco. Circe no lo consuela ni lo engaña; le presenta la cuenta.
⚠ Y Odiseo hace algo que lo define: **no le avisa a la tripulación.** Sabe que seis de esos hombres van a morir, elige no avisar, y después describe la escena — los seis levantados en el aire, gritando su nombre — como «lo más lamentable que mis ojos vieron en todos los trabajos del mar».
El par que no se separa
Escila y Caribdis están frente a frente, y es esa geometría la que hizo que la expresión sobreviviera tres mil años: **«entre Escila y Caribdis»** es el nombre que Occidente le dio al dilema en que las dos salidas son malas.
★ Y hay una asimetría que casi nadie nota: **Caribdis es un fenómeno; Escila es una persona.** Una es el remolino que traga y devuelve el mar tres veces por día; la otra tiene nombre, voz, historia de origen y voluntad. Ver Caribdis.
La tradición posterior le dio una biografía trágica — habría sido una ninfa, transformada por celos de Circe o de Anfítrite. ⚠ Esa versión es de Ovidio y de autores tardíos; en Homero ella es apenas lo que es, y el poeta no dice de dónde vino. **Este sitio prefiere mostrar al monstruo sin historia antes que inventarle una.**