TAURO es la constelación que guarda la travesía más consecuente de la mitología griega. Zeus se enamora de Europa, hija del rey fenicio Agenor, y se transforma en un toro manso; ella lo monta; y el animal entra al mar y atraviesa hasta Creta. De esa unión nacen Minos, Sarpedón y Radamantis — dos de ellos, más tarde, jueces de los muertos. Y el nombre de la muchacha terminó por nombrar a medio mapa.

El toro que no es bravo
Apolodoro cuenta el rapto de Europa en una frase, y la palabra más importante de ella es «manso».
Zeus la amó y, transformándose en un toro manso, la montó sobre su lomo y la llevó por el mar hasta Creta. Allí Zeus se acostó con ella, y ella dio a luz a Minos, Sarpedón y Radamantis.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.1.1 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
Un toro bravo habría hecho huir a la muchacha. El disfraz funciona porque es dócil — y esa es la inteligencia cruel del episodio: la violencia entra por la mansedumbre, no por la fuerza. Después de acostarse con ella, el mismo dios le da a Creta una dinastía entera: Minos, el rey; Radamantis, el juez de los muertos; Sarpedón, el héroe de Troya. Ver Los Jueces de los Muertos.
★ Y el mismo pasaje registra que Homero discrepa consigo mismo sobre la paternidad de Sarpedón. Apolodoro no esconde la divergencia: escribe las dos versiones, lado a lado, sin elegir. Es el método que este sitio copia.
Lo que nace de la travesía
La lista de hijos es corta y pesada: Minos, que reinará en Creta y mandará construir el laberinto; Sarpedón, que morirá en Troya y será llevado a casa por el Sueño y la Muerte; y Radamantis, a quien la Odisea pone viviendo en el Elíseo.
Tres destinos que este sitio cuenta en otras páginas: ver Los Jueces de los Muertos, Tánato y Elíseo. Es raro que una sola escena riegue tanta cosa — y por eso Tauro, entre los signos, es el que más aparece en el resto de la mitología.
En cuanto a la constelación, lo que se ve en el cielo es medio toro: la figura antigua muestra la cabeza, el cuello y las patas delanteras emergiendo — como un animal atravesando el agua. La lectura es antigua y encaja exactamente con el mito.
La búsqueda que fundó países
Del otro lado del rapto quedó una familia buscando. Agenor manda a los hijos tras la hermana, con una orden que es una condena: no vuelvan sin ella.
Al desaparecer Europa, su padre, Agenor, mandó a los hijos en su busca, diciéndoles que no volvieran mientras no hubieran hallado a Europa. Con ellos salieron la madre, Telefasa, y Tasos, hijo de Poseidón.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.1.1 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
Ninguno de ellos la encuentra, y ninguno vuelve. Fenice se queda en Fenicia; Cílix le da el nombre a Cilicia; Cadmo para en Tracia y terminará fundando Tebas; Tasos funda una ciudad en una isla. ★ **El mapa del Mediterráneo oriental, en la cuenta de los griegos, es el rastro de una búsqueda fracasada.**
La constelación, entonces, no conmemora a la muchacha ni al dios: conmemora el disfraz. Lo que quedó en el cielo es el animal — y es el animal que nadie buscó.
Lo que se ve en el cielo
Tauro es una de las figuras más fáciles de encontrar del cielo de invierno: una **V** de estrellas que forma la cara del animal — el cúmulo de las Híades —, con un ojo rojo y brillante, **Aldebarán**, del árabe «la seguidora», porque sigue a las Pléyades por el cielo.
★ Y las Las Pléyades están en el hombro del mismo toro. Dos de las constelaciones más nombradas por Homero y Hesíodo son, en el cielo, el mismo vecindario.
⚠ **Esta sección no tiene cita antigua, y es a propósito.** Una constelación es dos cosas: una historia y un dibujo. La historia de este sitio sale siempre de una fuente con dirección; el dibujo no se cita — se ve. Lo que está arriba es lo que cualquier persona confirma mirando hacia arriba, en una noche despejada, sin ningún instrumento.