ORFEO es el héroe que no vence por la fuerza ni por la astucia: vence cantando. La tradición le da padre humano y madre Musa — Calíope —, y cuenta que su canto movía piedras y árboles, que es la forma griega de decir que su música conmovía a lo que no tiene voluntad. Es por eso que su historia es la única en que alguien entra en el reino de los muertos, convence al dueño de deshacer una muerte, y lo pierde todo por un gesto de dos segundos.
Lo que él hacía con la voz
Antes del descenso, el mismo pasaje dice lo que era este hombre — y la frase es una definición de poder, no de talento.
Ahora bien, Calíope engendró de Eagro — o, nominalmente, de Apolo — un hijo, Lino, a quien Heracles mató; y otro hijo, Orfeo, que practicaba el canto y con sus canciones movía piedras y árboles.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.3.2 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★ **Mover piedras y árboles** es lo que Orfeo hace de día. Persuadir al rey de los muertos es la misma habilidad aplicada una sola vez. Su madre es Calíope, la Musa de la poesía épica — ver Las Musas —, y el padre es Apolo «nominalmente», lo que en Apolodoro quiere decir «según dicen».
El final está en la misma frase: inventó los misterios de Dioniso y fue **despedazado por las Ménades**, y está sepultado en Pieria. Ver Dioniso.
El descenso, en cinco líneas
Apolodoro cuenta la historia más famosa de la mitología griega sin una sola palabra de emoción — y el efecto es mayor que si lo hubiera intentado.
Y cuando su mujer, Eurídice, murió, mordida por una serpiente, él bajó al Hades, deseoso de traerla arriba, y persuadió a Plutón de mandarla subir. El dios prometió hacerlo, si por el camino Orfeo no se volvía hasta llegar a su propia casa. Pero él desobedeció y, al volverse, vio a su mujer; y así ella regresó atrás.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.3.2 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★ Fíjense en la condición exacta: **hasta llegar a su propia casa** — no hasta salir del Hades, no hasta ver el sol. El plazo era más largo de lo que cuenta la versión popular, y por eso la falla es peor: él desistió cuando ya estaba casi en casa.
Y fíjense en el verbo del final: *«ella regresó atrás»*. No murió de nuevo, no desapareció. Regresó. Como quien se acuerda de un compromiso.
El final: despedazado, y enterrado en Pieria
El mismo párrafo cierra su vida con dos informaciones que la tradición posterior desarrollaría durante siglos: los misterios y el despedazamiento.
Orfeo inventó también los misterios de Dioniso; y, habiendo sido despedazado por las Ménades, está sepultado en Pieria.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 1.3.2 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
Fíjense en la ironía que Apolodoro deja pasar sin comentar: quien inventó los misterios de Dioniso murió en manos de las seguidoras de Dioniso. Y Pieria, donde fue enterrado, es la región donde nacieron las Musas — su madre vino de allí. El canto vuelve a casa.
★ La versión sin magia — y lo que ella conserva
Pausanias, viajando por Grecia siete siglos después, recoge una variante que le quita lo sobrenatural a la historia entera. Y el resultado es más triste, no menos.
Otros dijeron que su mujer murió antes que él, y que a causa de ella fue a Aorno, en Tesprotia, donde había antiguamente un oráculo de los muertos. Pensó, dicen, que el alma de Eurídice lo seguía, y al volverse la perdió, y se mató de dolor.
Pausanias, Descripción de Grecia 9.30.6 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★ **No hubo Hades, no hubo Plutón, no hubo pacto.** Hubo un hombre en un oráculo de nigromancia, convencido de que la mujer muerta venía detrás de él — y un suicidio cuando se volvió y no vio a nadie.
⚠ Es la misma historia contada como caso clínico, y Pausanias no elige entre las dos. Vale recordar que registra también la tradición mágica en el mismo capítulo: para un griego culto del siglo II, las dos lecturas convivían.
Y el capítulo cierra con una observación que no es mito alguno: **«los tracios dicen que los ruiseñores que anidan en la tumba de Orfeo cantan más dulcemente y más fuerte que los demás.»**