NÉMESIS es la diosa que devuelve el exceso a su lugar. El nombre viene del verbo némein, «repartir lo que es debido» — la misma raíz de nómos, la ley —, y su oficio no es castigar el mal: es corregir el desequilibrio. Quien tiene de más, quien se jacta de más, quien se escapa de más, se la encuentra.
Engendrada por la Noche, sola, con una finalidad declarada
Hesíodo la pone en la lista de las cosas que la Noche produjo sin pareja, y le da la única definición funcional de la lista.
Y la Noche engendró al odioso Hado y a la negra Suerte y a la Muerte, y engendró al Sueño y a la tribu de los Sueños. Y de nuevo la diosa, la Noche oscura, aunque no se acostó con nadie, engendró a la Censura y a la Aflicción dolorosa, y a las Hespérides, que guardan las ricas manzanas de oro y los árboles que dan fruto más allá del glorioso Océano. Engendró también a los Destinos y a las Moiras vengadoras despiadadas — Cloto, Láquesis y Átropos —, que les dan a los hombres, al nacer, el mal y el bien que han de tener; y ellas persiguen las transgresiones de los hombres y de los dioses, y estas diosas nunca cesan de su ira terrible hasta castigar al culpable con una pena dura.
Hesíodo, Teogonía 211-225 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
★★ La frase siguiente del mismo pasaje es la de ella: **«Y la Noche mortífera engendró a Némesis, para afligir a los hombres mortales.»** No «para juzgar», no «para vengar»: *para afligir*. Ver Nix.
Nace entre las Moiras y el Engaño, la Amistad, la Vejez y la Discordia. Ver Las Moiras. **La Noche engendra lo que no se negocia — y Némesis es la parte de eso que se llama «cuenta a pagar».**
★ La versión en que Helena es hija de ella
Apolodoro registra un segundo origen para Helena, y en él quien huye de Zeus no es una mortal: es la propia Némesis.
Pero algunos dicen que Helena era hija de Némesis y de Zeus; pues ella, huyendo de los brazos de Zeus, se transformó en gansa, pero Zeus, a su vez, tomó la semejanza de un cisne y así gozó de ella; y, como fruto de esos amores, ella puso un huevo, y cierto pastor lo encontró en los bosques y lo trajo y se lo dio a Leda.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.10.7 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★★ **La mujer por la que se peleó la guerra de Troya sería hija de la Retribución.** Es la lectura más amarga que produjo Grecia sobre su propia guerra: Helena no es la causa del castigo — **ella ES el castigo**, y nació para eso.
Ver El Cisne y Géminis, donde el mismo pasaje aparece por el otro lado.
Qué corrige, y por qué eso no es «venganza»
Vale deshacer el malentendido. La palabra «némesis» pasó a querer decir «enemigo mortal», y no es eso.
★ **Némesis es aritmética.** El griego pensaba la fortuna como una torta repartida: quien recibe más que su porción desequilibra la mesa, y algo tiene que reequilibrarla. No es maldad ni envidia divina — es el vuelto.
Por eso aparece detrás de tantas historias de este sitio sin ser nombrada: la reina que se dice más bella que las Nereidas — ver Casiopea —, la madre que se jacta de sus hijos ante Leto, el rey que se queda con el toro que debía sacrificar. **Cada vez que alguien en este acervo tiene de más y lo dice en voz alta, es Némesis la que entra en la escena siguiente.**