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Erídano

ERÍDANO es el río hacia donde escurre el cielo. En la tradición, es donde cayó Faetón después de perder el control del carro del Sol; de allí viene el ámbar, hecho de las lágrimas de sus hermanas. Y es también el objeto de una de las negativas más secas que un autor antiguo escribió: Heródoto dice que ese río no existe.

Constelación de Erídano mitología griega
Constelación de Erídano mitología griega

El epitafio en la roca

Ovidio cuenta la caída y no se detiene en el impacto: lleva la historia hasta la sepultura, y escribe lo que quedó grabado en la piedra.

A él, lejos de la patria, en un mundo del otro lado, lo recoge el enorme Erídano y le lava el rostro humeante. Las Náyades hespérides entregan a la tumba el cuerpo que humea por la llama de tres puntas, y graban también en la piedra un verso: AQUÍ YACE FAETÓN, CONDUCTOR DEL CARRO DEL PADRE: SI NO LO SOSTUVO, DE TODOS MODOS CAYÓ POR UNA GRAN OSADÍA.

Ovidio, Metamorfosis 2.323-2.328 (texto latino)

★★★ **«Si no lo sostuvo, de todos modos cayó por una gran osadía.»** Es el epitafio más famoso de la poesía latina, y lo que elogia no es el resultado: es el tamaño del intento. Ver Helios y Escorpio, que es el bicho que lo asustó.

Sus hermanas — las Helíades — lloran en la orilla hasta volverse álamos, y las lágrimas se endurecen en **ámbar**. Es la explicación griega para una resina fósil que llegaba del norte de Europa por rutas de comercio que nadie conocía.

★★★ Heródoto rechaza el río

Y aquí está el motivo por el que esta página existe. Al llegar a los confines del mundo, Heródoto se detiene y dice que no cree — y su argumento es **lingüístico**.

Estas son, pues, las tierras más lejanas de Asia y de Libia. Pero, en cuanto a las de Europa que quedan más al poniente, no puedo hablar con seguridad; pues no creo que haya un río al que los extranjeros llamen Erídano, que desemboque en el mar del norte, de donde se dice que viene nuestro ámbar, ni tengo noticia de las Islas del Estaño, de donde nos traen el estaño.

Heródoto, Historias 3.115.1 (trad. A. D. Godley, 1920)

El propio nombre Erídano se delata como no siendo extranjero, sino griego, inventado por algún poeta; tampoco, a pesar de toda mi diligencia, logré saber de alguien que lo haya visto que exista un mar más allá de Europa. Lo que sabemos es que nuestro estaño y nuestro ámbar vienen de las partes más lejanas.

Heródoto, Historias 3.115.2 (trad. A. D. Godley, 1920)

★★★ **«Se delata como griego, inventado por algún poeta.»** En el siglo V a.C., un hombre examina el nombre de un río, nota que tiene forma griega, concluye que quien lo bautizó fue un poeta y no un pueblo — y por eso duda del río entero. Es crítica de fuentes, dos mil quinientos años antes de que la disciplina existiera.

⚠ Y fíjense en lo que NO hace: no niega el ámbar ni el estaño. Separa **el hecho comercial** (las dos mercancías llegan) **de la explicación mítica** (llegan de aquel río). Es exactamente la operación que este sitio intenta hacer en cada página.

El río que existe de todos modos

La tradición posterior identificó el Erídano con el Po, en el norte de Italia — y así aparece en los mapas. Ninguna de esas identificaciones resuelve la objeción de Heródoto; solo elige un río real para colgarle el nombre.

★ En el cielo, el Erídano es una de las constelaciones más largas: una fila sinuosa de estrellas débiles que baja desde Orión hasta casi el horizonte sur, terminando en Achernar — cuyo nombre árabe significa «el fin del río». Ver Orión.

**Un río que tal vez no existe, dibujado en el cielo con estrellas que sí existen.** Es un buen resumen de lo que es una constelación.

Lo que se ve en el cielo

Erídano es una de las constelaciones más largas del cielo: una fila sinuosa de estrellas débiles que sale del pie de Orión y baja hacia el sur, serpenteando como un río. Ver Orión.

★★ Termina en una estrella de primera magnitud llamada **Achernar** — del árabe *ākhir an-nahr*, «el fin del río». ⚠ Desde Brasil se ve bien; desde Grecia, no se ve. **La punta del río de Faetón quedaba, para los griegos, debajo del horizonte** — lo que combina bien con un río que Heródoto decía que no existía.

⚠ **Esta sección no tiene cita antigua, y es a propósito.** Una constelación es dos cosas: una historia y un dibujo. La historia de este sitio sale siempre de una fuente con dirección; el dibujo no se cita — se ve. Lo que está arriba es lo que cualquier persona confirma mirando hacia arriba, en una noche despejada, sin ningún instrumento.