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Helena

HELENA es el personaje más culpado y menos presente de la mitología griega. La Ilíada le da pocas líneas, todas de remordimiento; la Odisea la muestra en casa, sirviendo vino con una droga que borra la tristeza; y Heródoto, cuatro siglos después, escribe seis capítulos para decir que la guerra se libró por una mujer que no estaba ahí.

★ Los ancianos en la muralla, y lo que dicen

La mejor descripción de Helena en la Ilíada no la describe a ella: describe su efecto en ocho ancianos que ya no van a la guerra.

Ahora bien, cuando la vieron venir sobre la muralla, se dijeron en voz baja unos a otros palabras aladas: «Poco reproche merecen los troyanos y los aqueos de bellas grebas por sufrir tanto tiempo males por una mujer así; es prodigiosamente parecida a las diosas inmortales, de verla. Pero, aun así, aunque sea lo que es, que se vaya en las naves, y no se quede aquí para ser ruina para nosotros y para nuestros hijos después de nosotros.»

Homero, Ilíada 3.156 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)

★★★ **«Poco reproche… pero que se vaya.»** Las dos mitades de la frase son lo más adulto de la Ilíada: reconocen que vale la pena, y concluyen que no vale. **Ninguna de las dos mitades anula a la otra.**

⚠ Y fíjense en la técnica: Homero **nunca describe la belleza de Helena.** No hay una sola línea sobre el pelo, los ojos o el rostro. Muestra la reacción de ocho hombres ancianos y deja que el lector haga el resto — que es, probablemente, el mejor retrato de la literatura occidental.

★★★ Heródoto: nunca estuvo en Troya

Cuatro siglos después, Heródoto les pregunta a los sacerdotes egipcios si la versión griega es verdadera. Le dicen que no, y que lo saben por el propio Menelao.

Cuando pregunté a los sacerdotes, me contaron que esta era la historia de Helena. Después de raptar a Helena de Esparta, Alejandro partió hacia su tierra; vientos violentos lo sorprendieron en el Egeo y lo empujaron hacia el mar de Egipto; y desde ahí (como el viento no amainaba) llegó a Egipto, a la boca del Nilo llamada Canópica.

Heródoto, Historias 2.113.1 (trad. A. D. Godley, 1920)

★ En la versión egipcia, el rey Proteo retiene a Helena y las riquezas, expulsa a Paris con las manos vacías, y guarda a la mujer para devolverla al esposo legítimo. **Menelao va a buscarla a Egipto, después de la guerra.**

Y Heródoto no se limita a repetir la historia: **argumenta a su favor**, y el argumento es de lógica militar.

El razonamiento, que es el de un investigador

Lo que Heródoto hace a continuación es raro en la Antigüedad: construye una prueba por el absurdo, a partir del comportamiento de las personas.

Los sacerdotes de los egipcios dijeron esto, y yo mismo creo su historia sobre Helena, pues razono así: si Helena hubiera estado en Troya, entonces, con o sin la voluntad de Alejandro, habría sido devuelta a los griegos.

Heródoto, Historias 2.120.1 (trad. A. D. Godley, 1920)

★★ **Ningún rey — argumenta él — dejaría que la ciudad, los hijos y el propio reino fueran destruidos para que el hermano se quedara con una mujer.** Si no la devolvieron, es porque no la tenían.

Y el cierre es suyo, firmado.

Pero, como no tenían a Helena para devolver, y como los griegos no les creían aunque decían la verdad — estoy convencido y lo declaro —, los poderes divinos dispusieron que los troyanos, pereciendo en destrucción total, dejaran esto claro a toda la humanidad: que la retribución de los dioses por un mal terrible es también terrible. Esto es lo que pienso, y lo declaro.

Heródoto, Historias 2.120.5 (trad. A. D. Godley, 1920)

★★★ **«Esto es lo que pienso, y lo declaro.»** Ver Erídano, donde rechaza un río por el nombre. **Heródoto es, en este acervo, el primer lector escéptico de mitología griega — y rechaza su episodio central.**