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Eros primordial

EROS, en la cosmogonía más antigua que escribieron los griegos, no es hijo de nadie. Hesíodo lo pone entre las cuatro primeras cosas que llegaron a ser — después del Caos, de la Tierra y del Tártaro — y antes de que existiera cualquier dios con forma, historia o culto. No es el amor entre personas: es la fuerza que hace que dos cosas separadas se junten, y es por causa de ella que todo lo que vino después pudo nacer. El niño alado de arco y flecha, hijo de Afrodita, es otra divinidad, de otra época, con el mismo nombre.

La cuarta cosa que existió

La apertura de la Teogonía es una lista corta, y su orden es el argumento entero. Primero el Caos — el vano, la hendidura. Después la Tierra, base firme. Después el Tártaro, el fondo. Y entonces Eros, que no es un lugar ni una materia: es una capacidad.

…y decidme cuál de ellos vino a ser primero. En verdad, primero vino a ser el Caos; después la Tierra de ancho seno, sede siempre firme de todos los inmortales que habitan las cumbres del nevado Olimpo, y el Tártaro sombrío en la profundidad de la Tierra de anchos caminos.

Hesíodo, Teogonía 116 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

…y Eros (Amor), el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y domina, en el pecho de todos los dioses y de todos los hombres, la mente y el prudente consejo.

Hesíodo, Teogonía 120 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

Fíjense en lo que Hesíodo dice que Eros hace: afloja los miembros y vence el juicio. Es una definición por efecto, no por apariencia — y es la misma que la poesía griega usará después para el deseo. La diferencia es que aquí todavía no hay a quién desear: Eros existe antes de los dioses a los que moverá.

Por qué tenía que venir antes

La cosmogonía hesiódica funciona por generaciones: la Tierra engendra al Cielo, la Tierra y el Cielo engendran a los titanes, los titanes engendran a los olímpicos. Pero engendrar exige unión, y la unión exige una fuerza que acerque — que no puede ser hija del proceso que ella misma vuelve posible. De ahí que Eros esté en la lista de apertura, y no entre los hijos de alguien.

Es una solución lógica antes que religiosa. Hesíodo necesitó un principio de atracción para que la genealogía empezara, y lo nombró con la palabra que los griegos ya usaban para el deseo. Siglos después, los filósofos presocráticos harán exactamente el mismo movimiento con otros nombres — Empédocles llamará a esa fuerza Philía, «amistad».

Los dos Eros

⚠ No confundir con el otro. El Eros más conocido — el niño alado, hijo de Afrodita, que hiere con flechas a quien no lo pidió — es una figura posterior, de tradición distinta, y de él trata la historia de Eros y Psique. Los antiguos tenían conciencia de la diferencia: Platón, en el Banquete, hace que uno de los personajes argumente que existen dos Eros distintos, y usa justamente a Hesíodo como prueba de que el más viejo no tiene madre.

La tradición órfica complica aún más el cuadro, haciendo nacer a Eros de un huevo cósmico y llamándolo Fanes o Protogonos, «el primer nacido». Este sitio tiene entrada aparte para Fanes. Tres divinidades, por lo tanto, comparten el nombre o la función — y es más honesto tratarlas por separado que empalmarlas en una sola biografía que ningún autor antiguo escribió.

El cuarto, y lo que hace en los demás

La lista de apertura de la Teogonía tiene cuatro nombres, y el cuarto viene con la única descripción funcional de los cuatro.

En verdad, primero vino a ser el Caos; pero enseguida la Tierra de ancho seno (…) y el oscuro Tártaro en las profundidades de la Tierra de anchos caminos, y Eros (Amor), el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y domina la mente y los sabios designios de todos los dioses y de todos los hombres dentro de ellos.

Hesíodo, Teogonía 116-125 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★★ **Caos, Tierra y Tártaro son LUGARES; Eros es una FUERZA.** Los tres primeros dicen dónde; el cuarto dice por qué. Sin él la genealogía entera del poema no arranca — no habría cómo la Tierra engendrara al Cielo, ni el Cielo a los titanes.

⚠ Y no tiene padre ni madre. **Eros primordial no nace de nadie**: aparece en la lista de los que «vinieron a ser». Eso lo separa por completo del Eros de arco y flecha, hijo de Afrodita, que es personaje de mito. Ver Eros y Afrodita.

«Afloja los miembros» — la expresión que vuelve

Vale seguir la frase de Hesíodo, porque reaparece en el mismo poema, muchos versos después, aplicada a otras diosas.

Y Eurínome, hija del Océano, hermosa de forma, le engendró tres Cárites de bellas mejillas: Aglaya, Eufrósine y la amable Talía — de cuyos ojos, al lanzar la mirada, fluía el amor que afloja los miembros; y es hermosa su mirada bajo las cejas.

Hesíodo, Teogonía 905-911 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★ **Es la misma fórmula** — *lysimelés*, «el que desata los miembros». Hesíodo le da al cuarto ser del universo y a las tres Gracias el mismo efecto físico sobre quien lo recibe. Ver Las Gracias.

La palabra es la misma que la poesía griega usa para el sueño y para la muerte: las tres cosas que deshacen el cuerpo de pie. **Amor, sueño y muerte comparten un verbo** — y no es coincidencia de traductor, es como piensa el griego.

El Eros que no es el Cupido

Conviene decir lo que se perdió en el camino, porque la distancia es grande.

El Eros de Hesíodo es una **potencia cosmogónica** sin cuerpo declarado, sin arco, sin flecha y sin madre. El Eros de las pinturas — el niño alado que hiere de lejos — es una construcción posterior, alejandrina, y después romana con el nombre de Cupido.

★ Y las dos versiones convivieron sin que nadie las reconciliara. Platón, en el Banquete, hace que Fedro cite exactamente este pasaje de Hesíodo para argumentar que Eros es el más antiguo de los dioses — y tres discursos más adelante, Aristófanes cuenta otra cosa, y Sócrates una tercera. **Ni los griegos sabían cuál Eros era el Eros.**