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Los Primordiales

LOS PRIMORDIALES son lo que existía antes de que existiera alguien para contarlo. Hesíodo no los presenta como personajes: dice que «llegaron a ser» — génet' —, y es el mismo verbo que la lengua griega usa para el día que amanece o para una planta que brota. Nadie los hizo. No hay creador en este comienzo, y esa es la diferencia que separa la cosmogonía griega de casi todas las que el Mediterráneo produjo.

Los cuatro primeros, y el orden en que llegan

La lista de apertura de la Teogonía tiene cuatro nombres, y vale leerla despacio porque cada palabra de ella fue discutida durante dos mil quinientos años.

En verdad, primero llegó a ser el Caos; pero enseguida la Tierra de amplio seno, el fundamento siempre firme de todos los inmortales que ocupan las cumbres del nevado Olimpo, y el oscuro Tártaro en las profundidades de la Tierra de anchos caminos, y Eros (Amor), el más bello entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y domina la mente y los designios sabios de todos los dioses y de todos los hombres dentro de ellos.

Hesíodo, Teogonía 116-125 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

**Caos, Tierra, Tártaro, Eros.** ★ Y fíjense en el dibujo: los tres primeros son LUGARES — un vacío, un suelo, un pozo —, y el cuarto es una FUERZA. Los tres dicen dónde; el último dice por qué. Sin él nada de lo que viene después ocurriría, porque todo lo que viene después nace de una unión.

⚠ Y **Caos no quiere decir desorden.** *Kháos* viene del verbo que significa «abrirse», «bostezar»: es la grieta, el hueco, el espacio vacío entre dos cosas. La confusión con «desorden» es romana y tardía — viene de Ovidio, que describe el Caos como una masa informe donde los elementos pelean. El Caos de Hesíodo no es una sopa: es un vano. Ver Caos.

La segunda tanda: de lo oscuro nace lo claro

Del Caos salen dos; y de esos dos nacen otros dos. Es la primera reproducción del universo, y tiene una dirección que vale notar.

Del Caos salieron Érebo y la negra Noche; pero de la Noche nacieron Éter y el Día, que ella concibió y engendró de la unión en amor con Érebo.

Hesíodo, Teogonía 116-125 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★★ **La oscuridad da a luz la luz.** Érebo es la tiniebla de abajo, la Noche es la tiniebla de arriba, y los hijos de los dos son el aire luminoso de lo alto y el Día. La Teogonía no hace que la luz aparezca desde afuera, ni por orden de nadie: hace que lo oscuro la produzca.

Ver Érebo, Nix, Éter y Hémera. Y vale notar quién NO nace aquí: el Sol. Helios es titán, de otra generación — la luz del día y el astro que la carga son cosas distintas y llegan en momentos distintos. Ver Helios.

La Tierra fabrica al marido — y el resto del paisaje

Gea no espera pareja: produce una, y la produce a su medida. La frase de Hesíodo es de ingeniería, no de romance.

Y la Tierra engendró primero al Cielo estrellado, igual a sí misma, para que la cubriera por todos lados y fuera morada siempre firme para los dioses bienaventurados. Y dio a luz también colinas largas, refugios graciosos de las diosas Ninfas que habitan en los valles de las colinas.

Hesíodo, Teogonía 116-125 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★ **«Igual a sí misma, para que la cubriera por todos lados.»** El matrimonio primordial de Grecia empieza como una pieza de arquitectura, con medida declarada — y por eso separarlos, más tarde, va a exigir una hoz. Ver Gea y Urano.

En la misma respiración nacen las colinas y, enseguida, el mar — Ponto —, «sin dulce unión de amor». **La mitad del paisaje griego es hija soltera de la Tierra.**

★ Qué hace que un primordial sea primordial

Júntese lo que muestran los pasajes de arriba, y sale una definición que ninguna de las páginas individuales podía dar sola. Un primordial griego tiene cuatro marcas:

**1. No es creado por nadie.** Él «llega a ser». No hay alfarero, no hay verbo divino, no hay soplo. Donde otras cosmogonías ponen un hacedor, la griega pone un acontecimiento.

**2. No tiene forma humana obligatoria.** Gea es la tierra que se pisa Y una madre que habla; el Tártaro es un pozo Y un ser que engendra. Las dos cosas al mismo tiempo, sin contradicción — porque la distinción entre lugar y persona es nuestra, no de ellos.

**3. Casi no tiene culto.** Templos, sacerdotes y fiestas son de los olímpicos. A los primordiales se les reza por juramento y por maldición — lo que se invoca cuando uno quiere que la tierra misma escuche.

**4. No son derrotados; son incorporados.** ★ Zeus no mata a Gea ni apaga a la Noche. El Tártaro se vuelve su prisión; la Noche sigue pasando todos los días por el umbral de bronce; la Tierra sigue dando consejo y engendrando enemigos. **La generación más antigua no sale de escena — pasa a ser el escenario.** Ver Tártaro y Sobre los Titanes.

⚠ Y hay un quinto nombre, que no es de Hesíodo

En esta sección del sitio hay una página que la Teogonía no conoce: **Fanes**. No aparece en Hesíodo, ni en Homero, ni en Apolodoro.

Fanes viene de la tradición **órfica** — un conjunto de poemas cosmogónicos atribuidos a Orfeo, con una versión rival del comienzo del mundo: un huevo primordial, y de él saliendo un ser alado y brillante, de dos sexos, que es el primer rey del universo. Ver Fanes y Orfeo.

★ **Dos cosmogonías griegas, y no combinan.** Este sitio guarda las dos y dice de cuál está hablando — porque Grecia también las guardó las dos, por más de mil años, sin elegir.

Los primordiales, uno a uno

Antes de que hubiera dios con rostro, hubo lo que no tiene rostro: el Abismo, la Tierra, la Noche, el Amor. Hesíodo no los presenta — dice que «llegaron a ser», y el verbo es el mismo que se usa para que el día amanezca.