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Epimeteo

EPIMETEO es el hermano que se equivoca. Su nombre es la antítesis exacta del otro: si Prometeo es «el que piensa antes», él es «el que piensa después» — y la mitología griega lo usa para una sola cosa, que es aceptar el regalo que no debía. Hesíodo lo trata con un desprecio que reserva a pocos.

El adjetivo que ya es la sentencia

Hesíodo presenta a los cuatro hijos de Jápeto en una frase, y cada uno recibe un epíteto que anticipa el destino.

Y ella le engendró un hijo de corazón fuerte, Atlas; engendró también al gloriosísimo Menecio y al astuto Prometeo, lleno de artimañas variadas, y al torpe Epimeteo, que desde el principio fue una desgracia para los hombres que comen pan; pues fue él quien primero recibió de Zeus a la mujer, la doncella que él había formado.

Hesíodo, Teogonía 507-512 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★ **«Torpe», y «desde el principio fue una desgracia».** Hesíodo no espera a que la historia ocurra para juzgar: juzga en la presentación. Ver Clímene, la madre de los cuatro, y Atlante.

⚠ Y fíjense en la formulación: no «él causó una desgracia», sino **él FUE una desgracia** — su existencia es el problema, porque el mundo necesitaba, en ese momento, a alguien que dijera que no.

El aviso que no siguió

En Los trabajos y los días, Hesíodo cuenta la misma historia con un detalle que cambia todo: **hubo un aviso**, y era específico.

Prometeo le había mandado al hermano que **nunca aceptara ningún regalo de Zeus Olímpico, y que lo devolviera enseguida**, «para que no llegara a ser algún mal para los mortales». Epimeteo acepta — y solo después de aceptar, dice el poema, es que entiende.

★★ **«Pero él aceptó el regalo, y cuando ya tenía el mal fue que se dio cuenta.»** Es la definición operativa de su nombre, escrita como si fuera argumento. Ver Prometeu y Pandora.

⚠ Y hay algo que casi ningún resumen dice: **la jarra no es de Pandora.** En el texto de Hesíodo está en la casa de Epimeteo, y Pandora es quien le quita la tapa. La palabra griega es *píthos* — una vasija grande de almacenar grano, enterrada hasta la boca —, y no *pyxís*, la cajita que Erasmo puso en su lugar al traducir, en el siglo XVI. **La «caja de Pandora» es un error de traducción de mil quinientos años después.**

Lo que quedó adentro

El cierre de la historia es la parte más discutida de la mitología griega, y el texto es ambiguo a propósito — o al menos, nadie logró deshacer la ambigüedad en dos mil setecientos años.

Todo sale de la jarra y se esparce por el mundo: las enfermedades, las fatigas, los dolores. **Solo la Esperanza se queda adentro**, atrapada bajo el borde, porque Pandora repone la tapa a tiempo.

★★★ Y aquí está la pregunta que nadie resuelve: **¿eso es bueno o malo?** Si la jarra guarda males, entonces que la Esperanza quede adentro quiere decir que NO nos alcanza — y la humanidad está sin ella. Si la jarra es una despensa, quedar adentro quiere decir que la Esperanza es lo único que **todavía tenemos**.

⚠ Este sitio no decide, porque el texto no decide. Vale notar, sin embargo, lo que Esquilo hace con el mismo motivo por boca de Prometeo: las «esperanzas ciegas» son un **don deliberado**, dado para tapar la visión de la muerte. Ver Prometeu — en esa lectura, la esperanza es remedio, y no consuelo.