EL BOYERO — Boötes, «el que arrea los bueyes» — es la constelación que sigue a la Osa por el cielo, y la tradición ática lo identifica con Icario: el ateniense que hospedó a Dioniso, recibió de él la vid, y murió por haber compartido el regalo con gente que no sabía lo que estaba bebiendo.

El regalo, y lo que se hizo con él
Apolodoro cuenta la llegada de los dos grandes dioses agrarios al Ática en la misma frase, y la de Dioniso pasa por una casa particular.
Pero Deméter fue recibida por Céleo en Eleusis, y Dioniso por Icario, que recibió de él un sarmiento de vid y aprendió el proceso de hacer vino.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.14.7 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★ **Aprendió el proceso.** No recibió vino hecho: recibió la planta y la técnica. Ver Dioniso y Deméter.
Y lo que hace a continuación es lo que la historia premia en cualquier otro contexto: sale a compartir.
La primera borrachera, y el crimen
Lo que pasa a continuación se cuenta sin una sola palabra de juicio, y eso es lo que lo vuelve difícil.
Y, deseando conceder a los hombres los dones del dios, Icario fue a ver a unos pastores, quienes, habiendo probado la bebida y bebido de ella en abundancia sin agua, por el placer que daba, imaginaron estar hechizados y lo mataron; pero de día entendieron lo que había pasado y lo sepultaron.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.14.7 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★★ **«Sin agua»** es el detalle técnico que lo explica todo. Los griegos bebían el vino cortado con agua, siempre; beberlo puro era cosa de bárbaro y de loco. Los pastores no conocían la regla porque la regla todavía no existía — eran los primeros.
Y el cierre: **«pero de día entendieron lo que había pasado y lo sepultaron».** Los asesinos entierran a la víctima al amanecer, sobrios. No hay castigo divino en la frase; hay resaca y una tumba.
La hija, el perro y el cielo
La historia tiene dos víctimas más, y las tres terminan entre las estrellas en la tradición catasterística.
Cuando su hija, Erígone, buscaba al padre, un perro doméstico llamado Mera, que había acompañado a Icario, le mostró el cuerpo, y ella lloró al padre y se ahorcó.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.14.7 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★ **El perro es quien encuentra.** En una mitología en la que los animales casi nunca actúan, este tiene nombre — Mera — y resuelve la búsqueda.
La tradición hizo del padre el Boyero, de la hija Virgo, y del perro la estrella Sirio o la constelación del Can Menor. ⚠ Este reparto viene de Higinio y del Pseudo-Eratóstenes; ver El Can Mayor, donde el sitio trata la estrella por el lado que Homero y Hesíodo garantizan.
⚠ El vínculo entre esta historia y el dibujo en el cielo llega hasta nosotros por Higinio y por el Pseudo-Eratóstenes, que no están en el acervo de fuentes verificables de este sitio. Lo que sí está — y es lo que la página cita — es la historia griega que la constelación conmemora.
Lo que se ve en el cielo
El Boyero tiene forma de cometa — o de cono de helado —, y su punta es **Arturo**, la estrella más brillante del cielo del norte y la cuarta de todo el cielo. Es anaranjada, y se encuentra siguiendo la curva de la cola de la Osa Mayor.
★★ Y está en el calendario de Hesíodo: *«cuando la Aurora de dedos rosados ve a Arturo»* es la señal de cortar la uva — ver El Can Mayor, donde el pasaje está citado por extenso. **La estrella más brillante del norte es, en Los trabajos y los días, una fecha de vendimia.**
⚠ **Esta sección no tiene cita antigua, y es a propósito.** Una constelación es dos cosas: una historia y un dibujo. La historia de este sitio sale siempre de una fuente con dirección; el dibujo no se cita — se ve. Lo que está arriba es lo que cualquier persona confirma mirando hacia arriba, en una noche despejada, sin ningún instrumento.