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El Delfín

EL DELFÍN es la constelación más pequeña con una historia completa, y la historia es de asalto a mano armada en altamar. Arión de Lesbos, el mayor citarista de su tiempo, volvía rico de Italia cuando la tripulación decidió quedarse con el dinero. Lo que pasó después Heródoto lo cuenta con nombre, ciudad y testimonio.

Constelación del Delfín mitología griega
Constelación del Delfín mitología griega

El último pedido de un hombre que iba a ser matado

Ante la elección entre matarse a bordo con derecho a sepultura o saltar de inmediato, Arión pide otra cosa: pide cantar.

Los hombres, contentos con la idea de escuchar al mejor cantor del mundo, se apartaron de la popa hacia el medio del barco. Arión, poniéndose todas sus vestimentas y tomando la lira, se paró en la cubierta media y cantó la «Canción Aguda»; y, terminada la canción, se arrojó al mar tal como estaba, con todas sus vestimentas.

Heródoto, Historias 1.24.5 (trad. A. D. Godley, 1920)

★ **Se vistió para morir.** El detalle del traje completo no es vanidad: es lo que hace posible la prueba más tarde — y Heródoto lo sabe, por eso lo repite tres veces en la historia.

La «Canción Aguda» (*órthios nómos*) era una pieza de concurso, en el registro más alto de la voz. Él eligió, para lo último, la más difícil.

El animal aparece

La frase que le da nombre a la constelación llega sin ningún aparato — y con la salvedad del historiador encima.

Así la tripulación navegó hacia Corinto; pero un delfín (dice la historia) llevó a Arión sobre el lomo y lo cargó hasta el Ténaro. Desembarcando allí, fue a Corinto con sus vestimentas, y, al llegar, contó todo lo que había pasado.

Heródoto, Historias 1.24.6 (trad. A. D. Godley, 1920)

★ **«Dice la historia.»** Heródoto cuenta y no firma — la misma cautela que usa con el Erídano, que rechaza, y con Tritón en Libia, que repasa. Ver Tritao.

El Ténaro es el cabo más al sur del Peloponeso, y es el mismo punto por donde la tradición hace descender a Heracles al mundo de los muertos. Un delfín deja al músico exactamente a la puerta del Hades — y él va a pie hasta Corinto.

La escena del reconocimiento

El cierre es de teatro, y Heródoto lo monta como tal: el tirano detiene a la testigo, espera a los acusados y hace el careo.

Periandro, escéptico, lo mantuvo confinado, sin dejarlo ir a ningún lado, y esperó a los marineros. Cuando llegaron, fueron llamados y se les preguntó qué noticias traían de Arión. Mientras decían que estaba a salvo en Italia y que lo habían dejado próspero en Tarento, Arión apareció frente a ellos, tal como estaba cuando saltó del barco; asombrados, ya no pudieron negar nada de lo que se probó contra ellos.

Heródoto, Historias 1.24.7 (trad. A. D. Godley, 1920)

★★ **«Tal como estaba cuando saltó del barco.»** La ropa es la prueba. El traje de concierto, que parecía un detalle pintoresco en la primera escena, es lo que cierra el proceso en la última.

⚠ Y fíjense quién es escéptico en la historia: **Periandro, el tirano** — que solo cree después del careo. Heródoto no le pide al lector que crea en el delfín; le pide que siga la averiguación. Ver Arion, donde el sitio separa a este Arión del caballo con el mismo nombre.

Lo que se ve en el cielo

El Delfín es diminuto y delicioso de encontrar: un rombo de cuatro estrellas con una cola, dentro de la Vía Láctea de verano, cerca del Águila. Los observadores lo llaman **«el ataúd de Job»**, por su forma.

★ Dos de sus estrellas tienen nombres que son una broma: **Sualocin** y **Rotanev**. Leídos al revés, dan *Nicolaus Venator* — la versión latina del nombre del astrónomo italiano Niccolò Cacciatore, que las bautizó así, en 1814, para meterse en el cielo sin que nadie se diera cuenta. Se descubrió cuarenta años después, y los nombres se quedaron.

⚠ **Esta sección no tiene cita antigua, y es a propósito.** Una constelación es dos cosas: una historia y un dibujo. La historia de este sitio sale siempre de una fuente con dirección; el dibujo no se cita — se ve. Lo que está arriba es lo que cualquier persona confirma mirando hacia arriba, en una noche despejada, sin ningún instrumento.