ARIÓN era un caballo, y era un dios. Nació de la unión entre Deméter y Poseidón — los dos transformados en yegua y caballo —, tenía las patas delanteras de hombre en algunas tradiciones, corría más que cualquier animal de Grecia y hablaba. Perteneció a Heracles y después a Adrasto, rey de Argos, y quedó en la memoria griega por un motivo que ningún otro caballo mítico comparte: fue el único en salvar a su dueño de una derrota, y en llorar por él después.
El caballo que nació de una persecución
Arión es caballo, y su origen pasa por uno de los episodios más duros que Pausanias registra sobre Deméter — y por un nombre que él se niega a escribir.
Dicen que Deméter tuvo de Poseidón una hija, cuyo nombre no suelen divulgar a los no iniciados, y un caballo llamado Arión. Por esa razón dicen que fueron los primeros arcadios en llamar a Poseidón «Caballo».
Pausanias, Descripción de Grecia 8.25.7 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★ El hermano de Arión es una diosa cuyo nombre es secreto de misterio — ver Despina. **El mismo parto le dio a la Arcadia un caballo y una divinidad innombrable**, y la tradición arcadia guardó a los dos en el mismo santuario.
Y de ahí viene el título de culto: **Poseidón Hipio**, Poseidón Caballo. No es metáfora — es un epíteto de altar, con sacerdocio y fiesta. Ver Poseidón.
El caballo más veloz de Grecia
Homero menciona a Arión una sola vez, y la mención es una medida: Néstor, dando consejos sobre la carrera de carros en los juegos fúnebres de Patroclo, dice que ni con aquel caballo se vencería con un mal conductor.
…aunque tras él condujera al divino Arión, el veloz caballo de Adrasto, que era de linaje divino, o aquellos de Laomedonte, que aquí fueron criados, los mejores de la tierra.
Homero, Ilíada 23.346 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)
La comparación vale como definición: cuando Homero quiere nombrar al caballo más rápido que existe, nombra a Arión. Y agrega la razón — «era de linaje divino».
La huida de Tebas
En la guerra de los Siete contra Tebas, los siete jefes argivos mueren — todos menos uno. Adrasto escapa vivo, y escapa porque el caballo lo lleva fuera del desastre. Es el único episodio griego en que un animal decide el destino de un héroe por cuenta propia.
La tradición posterior agregó el detalle que fijó la figura: Arión hablaba, y lloró por su dueño. Estacio, en la Tebaida, y otros autores latinos desarrollan la escena. En las fuentes griegas más antiguas el caballo apenas salva — pero ya salva sabiendo lo que hace.
El caballo que salvó al único sobreviviente
Arión reaparece en la guerra de los Siete contra Tebas, y hace lo único que se le pide a un caballo divino: saca vivo a su dueño de una masacre.
Cuando esto sucedió, los argivos se volvieron para huir. Y, caídos muchos, Eteocles y Polinices, por resolución de ambos ejércitos, combatieron en duelo por el reino, y se mataron el uno al otro.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.6.8 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
De los siete jefes argivos, solo Adrasto vuelve a casa — y vuelve porque su caballo es Arión. Es la misma expedición en que Anfiarao es tragado por la tierra y Tideo pierde la inmortalidad por comerse el seso de un enemigo. Ver Edipo, de cuyos hijos es este duelo.
★ Un caballo que no muere en un campo en que muere todo el resto — es la definición operativa de «divino» en la épica griega.
★ ⚠ El OTRO Arión: un hombre, y existió
Hay un segundo Arión en la Antigüedad, y confundirlo con el caballo es error fácil y común. Este es gente: un músico de Lesbos, el mayor citaredo de su tiempo, y Heródoto cuenta de él la historia del delfín.
Los hombres, contentos con la idea de escuchar al mejor cantor del mundo, se apartaron de la popa hacia el medio de la nave. Arión, vistiendo todos sus atavíos y tomando la lira, se puso de pie en la cubierta y cantó la «Canción Aguda»; y, terminada la canción, se arrojó al mar tal como estaba, con todos sus atavíos.
Heródoto, Historias 1.24.5 (trad. A. D. Godley, 1920)
Así la tripulación navegó hacia Corinto; pero un delfín (dice la historia) tomó a Arión sobre el lomo y lo llevó hasta el Ténaro. Desembarcando allí, fue a Corinto con sus atavíos y, al llegar, contó todo lo que había pasado.
Heródoto, Historias 1.24.6 (trad. A. D. Godley, 1920)
★ Y el cierre es de teatro: Periandro, tirano de Corinto, no le cree y encierra al músico en secreto. Cuando los marineros llegan y juran que lo dejaron bien en Tarento, Arión aparece en la sala, **con la misma ropa con que saltó** — y ya no logran negar nada.
⚠ Esta entrada es sobre el CABALLO. El músico entra aquí solo para que quien llegue por el nombre no se vaya con la historia equivocada — y porque la diferencia entre los dos es una buena lección sobre cómo viaja un nombre griego.