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Edipo

EDIPO es el nombre de un par de pies hinchados. Antes de ser rey, antes del enigma y antes del descubrimiento, es un bebé con los tobillos horadados con alfileres, entregado a un pastor para morir en el monte — y es de esa herida, y no de ninguna hazaña, que le viene el nombre. La historia entera está armada en ese detalle: todo lo que se hace para impedir la profecía es exactamente lo que la ejecuta.

El aviso, el vino y los alfileres

Apolodoro cuenta el comienzo con una sobriedad que casi esconde la violencia. El oráculo le había advertido a Layo que no engendrara un hijo; y la desobediencia no es heroica ni apasionada — es una copa de más.

El oráculo le había advertido que no engendrara un hijo, pues el hijo que engendrara mataría a su padre; sin embargo, acalorado por el vino, se unió a su mujer. Y cuando el niño nació, le horadó los tobillos con alfileres y lo entregó a un pastor para que lo expusiera.

Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.5.7 (trad. Sir James George Frazer, 1921)

El pastor no obedece hasta el final — expone a la criatura en el Citerón, donde la encuentran los vaqueros de otro rey. Y la mujer de ese rey le cura los tobillos y le da el nombre al niño.

Ella lo adoptó y lo hizo pasar por suyo; y después de curarle los tobillos, lo llamó Edipo, dándole ese nombre a causa de los pies hinchados.

Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.5.7 (trad. Sir James George Frazer, 1921)

Conviene dejar esto claro, porque casi todo resumen lo borra: el nombre del personaje más famoso de la tragedia griega es la descripción de una secuela. Lleva en el nombre la marca de lo que su padre intentó hacerle.

La pregunta que faltó

El motor de la desgracia es una duda sobre el origen. Los compañeros se burlan de él por ser hijo adoptivo; él le pregunta a la madre adoptiva y no obtiene respuesta; entonces va a Delfos — y la pregunta que hace no es la que necesitaba hacer.

Cuando el muchacho creció y superaba a sus compañeros en fuerza, ellos, por despecho, lo insultaban por ser hijo supuesto. Él interrogó a Peribea, pero nada pudo saber; entonces fue a Delfos y preguntó por los suyos…

Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.5.7 (trad. Sir James George Frazer, 1921)

Pregunta por sus padres y recibe el aviso: matarás a tu padre, te casarás con tu madre. Creyendo que sus padres son los de Corinto, hace lo único sensato — no vuelve a casa. Y es esa decisión sensata la que lo pone en el camino de Tebas, en la encrucijada en que un viejo en un carro le manda salirse del camino.

El enigma, y quién se lo enseñó a la Esfinge

Antes del enigma, un detalle que casi todo resumen omite: la Esfinge no lo inventó. Lo aprendió.

Pues Hera envió a la Esfinge, cuya madre era Equidna y cuyo padre era Tifón; y ella tenía rostro de mujer, pecho, patas y cola de león, y alas de ave. Y, habiendo aprendido un enigma de las Musas, se sentó en el monte Ficio y se lo propuso a los tebanos.

Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.5.8 (trad. Sir James George Frazer, 1921)

★ **Un monstruo enviado por Hera, con un enigma prestado de las Musas.** La Esfinge es un instrumento en dos manos — ver Esfinge, Las Musas y Tifón.

El enigma, en la letra de Apolodoro: *«¿Qué es aquello que tiene una sola voz y sin embargo se vuelve cuadrúpedo, bípedo y trípode?»* — y los tebanos tenían un oráculo que decía que se librarían de ella en cuanto lo descifraran.

El precio de quienes intentaron antes

La parte terrible no es el enigma: es lo que pasaba entre un intento y otro.

Así, se reunían muchas veces y discutían la respuesta y, cuando no la hallaban, la Esfinge arrebataba a uno de ellos y lo devoraba. Cuando ya muchos habían perecido, y por último Hemón, hijo de Creonte, Creonte proclamó que a quien descifrara el enigma le daría el reino y la mujer de Layo.

Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.5.8 (trad. Sir James George Frazer, 1921)

★ **La ciudad hacía reuniones.** Había asamblea, había debate, y cada asamblea sin respuesta le costaba un ciudadano. Es el retrato más seco que hace la mitología griega de una ciudad en crisis — y el premio ofrecido es lo que arma la tragedia: el trono y **la viuda del rey muerto**, que es la madre de Edipo.

Edipo responde «el hombre» y gana las dos cosas. Ver Esfinge.

Lo que vino después de que la verdad apareciera

Apolodoro cuenta el desenlace con la economía de siempre, y su frase más dura es sobre los hijos.

Cuando el secreto salió después a la luz, Yocasta se ahorcó en un lazo, y Edipo fue expulsado de Tebas, después de haberse arrancado los propios ojos y de haber maldecido a sus hijos, que lo vieron ser echado fuera de la ciudad sin levantar una mano para ayudarlo.

Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.5.9 (trad. Sir James George Frazer, 1921)

★★ **La maldición no es gratuita, y es eso lo que cambia la lectura.** Edipo no maldice a sus hijos por desesperación: los maldice porque se quedaron quietos. La guerra de los Siete contra Tebas y el duelo en que Eteocles y Polinices se matan — ver Arion — son el cumplimiento de esa maldición.

El final es sereno y queda en Atenas: llega a Colono con Antígona, al recinto de las Euménides, se sienta como suplicante, es bien recibido por Teseo y muere poco después. ★ **El hombre a quien las Erinias persiguieron muere en el santuario de ellas** — ver Las Erinias y Teseo.