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Hémera

HÉMERA era el Día — no la duración, sino la luz del día en persona. Hija de Érebo y de la Noche, nació junto con su hermano Éter, y la genealogía dice lo esencial de una vez: la luz de abajo y la luz de arriba vinieron ambas de la oscuridad, y vinieron juntas. Hémera casi no tiene mito propio; lo que la poesía griega guardó de ella es una sola imagen, y es una de las más hermosas que produjo la Teogonía — su encuentro con la madre en la puerta del mundo.

Hija de la Noche

Hesíodo presenta al Día y al Éter en la misma frase, como un parto doble. Hay que fijarse en quiénes son los padres: Érebo, la oscuridad de abajo, y Nix, la Noche. La claridad griega no se opone a la tiniebla por naturaleza — desciende de ella.

Del Caos nacieron Érebo y la negra Noche; pero de la Noche nacieron el Éter y el Día, a quienes concibió y dio a luz de su unión en amor con Érebo.

Hesíodo, Teogonía 124 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

El umbral de bronce

La única escena que la Teogonía le dedica a Hémera ocurre en los confines de la tierra, ante la casa de la Noche, en el mismo lugar donde Atlas sostiene el cielo. Madre e hija se cruzan allí, y el poema es preciso sobre el mecanismo: las dos nunca están adentro al mismo tiempo.

Ante ella, el hijo de Jápeto está inmóvil, sosteniendo el vasto cielo con la cabeza y las manos incansables, allí donde la Noche y el Día se acercan y se saludan al cruzar el gran umbral.

Hesíodo, Teogonía 748 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

Lo que Hesíodo describe es un reloj hecho de casa y de puerta: cuando una entra, la otra sale, y por eso jamás se encuentran bajo el mismo techo. No es alegoría agregada después — es la explicación, y sirve para el mundo entero.

…y una sostiene para ellos, sobre la tierra, la luz que todo lo ve; pero la otra lleva en los brazos al Sueño, hermano de la Muerte — la Noche funesta, envuelta en una nube de vapor.

Hesíodo, Teogonía 755 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

La que no tiene historia

Hémera no tiene culto conocido, no tiene templo, no aparece en tragedia como personaje. En algunas tradiciones tardías se la identifica con Eos, la Aurora, pero esa es una fusión posterior y no hesiódica: en Hesíodo, Eos es hija de Hiperión y Tea, de otra generación y de otra línea.

La ausencia de mitos es ella misma un dato sobre la religión griega. No toda divinidad nació para tener biografía: algunas existen para que el mundo tenga piezas, y esas piezas necesitan nombre y parentesco — pero no aventuras.

El umbral de bronce donde las dos se cruzan

El mejor texto sobre Hémera no habla de ella: habla de la puerta. Hesíodo describe la casa de la Noche, y en ella hay un mecanismo.

Ante ella, el hijo de Jápeto está inmóvil, sosteniendo el vasto cielo con la cabeza y las manos incansables, allí donde la Noche y el Día se acercan y se saludan al pasar el gran umbral de bronce: y mientras una está a punto de bajar al interior de la casa, la otra sale por la puerta.

Hesíodo, Teogonía 746-757 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★★★ **La casa nunca tiene a las dos adentro al mismo tiempo.** Es la imagen más precisa que la poesía griega le dio al ciclo del día — no un sol que se mueve, sino dos hermanas que se relevan en un turno, y que se saludan al cambiar de puesto.

Y quien sostiene el cielo en la puerta es Atlas. Ver Atlante y Nix.

Lo que carga cada una

La frase siguiente del mismo pasaje separa a las dos por lo que llevan en los brazos, y es ahí donde la simetría se quiebra.

…y una sostiene la luz que todo lo ve para los que están en la tierra, pero la otra tiene en los brazos al Sueño, hermano de la Muerte — la Noche malévola, envuelta en una nube de vapor. Y allí los hijos de la Noche oscura tienen sus moradas: el Sueño y la Muerte, dioses terribles.

Hesíodo, Teogonía 746-757 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

Hémera carga **luz**; la Noche carga **hijos**. ★ Y los hijos son Hipnos y Tánato. Ver Tánato.

⚠ Fíjense en que Hesíodo llama «malévola» a la Noche en la misma frase en que la muestra acunando al Sueño — que es una bendición. Es la ambivalencia que la mitología griega guarda para todo lo que es primordial: ni bueno ni malo, y las dos cosas.

Hija y madre de lo mismo

Hémera nace de la Noche con Érebo — la tiniebla de abajo — y es hermana de Éter. Ver Éter y Érebo.

Del Caos salieron Érebo y la negra Noche; pero de la Noche nacieron el Éter y el Día, a quienes concibió y engendró de su unión en amor con Érebo.

Hesíodo, Teogonía 116-125 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★ **No hay un dios del Día con biografía en Grecia.** Hémera aparece en esta genealogía, en la escena del umbral, y casi en ningún otro lado — porque el día, para un griego, no es una persona que actúa: es el intervalo en que las personas actúan.

Quien tiene trama es el Sol, que atraviesa el día en un carro — y es otro dios, de otra familia. Ver Helios.