A diferencia de muchas otras mitologías, la mitología griega no les atribuye gran importancia a los dragones como criaturas míticas. Sin embargo, hay algunas menciones de dragones o serpientes en ciertos mitos griegos, aunque no aparecen retratados de la misma manera que en otras tradiciones mitológicas.
Una de las representaciones más notables es la historia del dragón Ladón, asociado a los Jardines de las Hespérides. Ladón era un dragón de muchas cabezas, descrito con frecuencia como guardián de las manzanas de oro que crecían en los jardines. Fue muerto por Heracles (Hércules) como parte de sus doce trabajos, cuando roba las manzanas para el rey Euristeo.
Otra figura asociada a las serpientes es Tifón (o Tifeo), uno de los últimos hijos de Gea (la Tierra) y Tártaro (el abismo del inframundo). A Tifón se lo describe con frecuencia como una criatura monstruosa con alas y varias cabezas, algunas de las cuales podían ser serpientes o dragones. Desafió a los dioses olímpicos en una batalla, y terminó derrotado y sellado bajo el monte Etna.
Además, en la historia de Jasón y los Argonautas se mencionan los dragones guardianes del Vellocino de Oro. Esos dragones, llamados con frecuencia serpientes o drácones, eran hijos de Ares, el dios de la guerra.
Es interesante notar que, a diferencia de otras tradiciones mitológicas, los dragones de la mitología griega no tienen el mismo protagonismo ni el mismo papel simbólico.
En la mitología griega, muchas veces, las criaturas míticas y los desafíos que enfrentan los héroes están más asociados a monstruos humanoides, como quimeras, harpías o centauros. Los dragones, en el sentido tradicional, no son tan prominentes en el panteón griego como en otras mitologías.
CRIATURAS CONSIDERADAS DRAGONES, HAZ CLIC PARA SER REDIRIGIDO.
Quimera
Dragón Ismenio
Dragón de la Cólquide
Hidra de Lerna
Monstruo Etíope
Dragón Hesperio
Dracaina Pitón
★ Un dragón griego es un guardián, no un enemigo
Antes de las historias, la distinción que cambia la lectura de todas ellas: el «drákon» griego casi nunca ataca. **Se queda.** Se enrosca alrededor de una cosa y no se mueve de ahí — y el héroe tiene que quitarlo del camino para llegar a lo que él guarda.
La palabra viene del verbo «dérkomai», «mirar fijamente». ★ **El nombre del bicho describe lo que hace con los ojos, no con la boca.** Un dragón es, etimológicamente, el que vigila sin parpadear.
El mejor ejemplo es el guardián del huerto de las Hespérides, y Apolodoro le da una cualidad que ningún bestiario moderno le atribuye.
Estas manzanas no se hallaban, como algunos dijeron, en Libia, sino junto a Atlante, entre los hiperbóreos. Se las había regalado la Tierra a Zeus con ocasión de sus bodas con Hera, y las guardaba un dragón inmortal de cien cabezas, hijo de Tifón y de Equidna, que emitía voces de toda clase y variedad.
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 2.5.11 (trad. Sir James George Frazer, 1921)
★★ **«Emitía voces de toda clase y variedad.»** Cien cabezas, cien timbres. No ruge: conversa — y la imagen de un guardián que responde en cien voces distintas es más inquietante que la de una fiera muda. Ver Atlante y Heracles.
La familia a la que casi todos pertenecen
Los dragones con nombre de la mitología griega salen, en su mayoría, de la misma pareja — y es la peor pareja que existe.
Y en una cueva profunda parió a otro monstruo, invencible, en nada semejante ni a los hombres mortales ni a los dioses inmortales: la diosa, la feroz Equidna, mitad ninfa de ojos vivaces y hermosas mejillas, mitad, en cambio, serpiente enorme, terrible y descomunal, de piel moteada, que devora carne cruda bajo las entrañas secretas de la tierra sagrada.
Hesíodo, Teogonía 295-305 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)
Equidna y Tifón. De ellos vienen la Hidra de Lerna, que es dragón de agua — ver Hidra —, el dragón del huerto, y el dragón que guarda el Vellocino de Oro en la Cólquide. Ver Sobre las Bestias y Monstruos, donde el árbol está dibujado entero.
★ Y está el de Tebas, que es el más extraño de todos: muerto por Cadmo, tuvo los dientes sembrados en la tierra, y de la tierra nacieron hombres armados que se mataron entre sí. **Los cinco sobrevivientes son los antepasados de la nobleza tebana** — la ciudad de Edipo se dice, literalmente, hija de dientes de dragón.
La serpiente que era buena, y cómo se sabe
No toda serpiente griega es monstruo, y Pausanias registra el caso más claro — en el santuario de medicina más famoso de Grecia.
La imagen de Asclepio es, en tamaño, la mitad del Zeus Olímpico de Atenas, y está hecha de marfil y oro. Una inscripción nos dice que el artífice fue Trasimedes de Paros, hijo de Arignoto. El dios está sentado en un trono, sosteniendo un bastón; la otra mano la tiene levantada sobre la cabeza de la serpiente; y hay también la figura de un perro echado a su lado.
Pausanias, Descripción de Grecia 2.27.2 (trad. W.H.S. Jones, 1918)
★★ **La mano del dios de la medicina está levantada sobre la cabeza de una serpiente**, y la estatua es de oro y marfil, del tamaño de medio Zeus. Ver Asclepio.
La serpiente ahí no es enemiga: es el propio dios en otra forma. En los santuarios de Asclepio había serpientes vivas sueltas, y los enfermos dormían en el recinto a la espera de que una de ellas los tocara — el mismo pasaje termina diciendo que «frente al templo está el lugar donde duermen los suplicantes del dios». **El bastón con la serpiente enroscada sigue siendo, hoy, el símbolo de la medicina.**