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Eris

ERIS es la Discordia, y es la única divinidad griega que existe en dos versiones porque el propio autor cambió de idea. En la Teogonía es hija de la Noche y madre de una camada de desgracias. En Los trabajos y los días, Hesíodo abre el poema diciendo que se equivocó: no hay una sola Eris — hay dos, y una de ellas es buena.

La primera versión: la madre de todo lo que sale mal

En la Teogonía, Eris entra en la lista de los hijos de la Noche y sale de ella con una descendencia que es, ella misma, un catálogo del desastre.

…y la Vejez odiosa y la Discordia de corazón duro. Y la Discordia aborrecida engendró la Fatiga dolorosa, y el Olvido, y el Hambre, y los Dolores que hacen llorar, y también las Luchas, las Batallas, los Asesinatos, las Matanzas, las Riñas, las Palabras Mentirosas, las Disputas, la Ilegalidad y la Ruina — todas de la misma naturaleza — y el Juramento, que es lo que más atormenta a los hombres en la tierra cuando alguien jura en falso a propósito.

Hesíodo, Teogonía 225-232 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★ Quince hijos, y el último es el más extraño de la lista: **el Juramento.** Ver Estigia — jurar, para un griego, es hijo de la discordia, porque solo se jura donde ya no hay confianza.

Ver Nix, la madre. Y fíjense en la compañía: Eris nace entre la Vejez y el Engaño.

★★★ Y la segunda: Hesíodo se corrige en público

Los trabajos y los días abren con el poeta hablándole al hermano, y la tercera frase del poema es una retractación — cosa que no existe en ningún otro lugar del corpus griego arcaico.

Y, Perses, yo diría cosas verdaderas. Después de todo, no había una sola especie de Discordia, sino que por toda la tierra hay dos. En cuanto a una, un hombre la elogiaría al llegar a entenderla; pero la otra es censurable: y son enteramente distintas por naturaleza.

Hesíodo, Los trabajos y los días 11-26 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★★★ **«Después de todo, no había una sola especie de Discordia.»** El autor de la Teogonía está diciendo, al comienzo de otro poema, que la Teogonía contó solo la mitad. Es lo más parecido a una fe de erratas que produjo la poesía griega arcaica.

La mala es la que alimenta «la guerra y la batalla malignas, siendo cruel: a esa ningún hombre ama». La buena es «la hija mayor de la Noche oscura», y Zeus «la puso en las raíces de la tierra».

La Discordia que hace trabajar al perezoso

Lo que Hesíodo dice de la segunda Eris es la mejor página de economía de la Antigüedad — y su mecanismo es la envidia del vecino.

…y ella es mucho más benévola para los hombres. Ella mueve al trabajo incluso al perezoso; pues un hombre queda ansioso por trabajar cuando mira al vecino, un hombre rico que se apresura a arar y a plantar y a poner la casa en orden; y vecino compite con vecino en la carrera tras la riqueza. Esta Discordia es saludable para los hombres.

Hesíodo, Los trabajos y los días 11-26 (trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914)

★★ Y el remate es la frase más citada del poema: **«Y alfarero tiene rabia de alfarero, y artesano de artesano, y mendigo tiene envidia de mendigo, y cantor de cantor.»**

★ Fíjense en lo que está describiendo: **la competencia entre iguales como motor de la producción.** No es elogio de la envidia — es la observación de que ella mueve la mano. Y el consejo al hermano es operativo: elegir la Eris correcta.

⚠ Y la distinción tiene consecuencia para todo este acervo: la misma palabra griega, en el mismo autor, nombra dos cosas opuestas. **Quien traduzca «Eris» siempre por «Discordia» pierde la mitad de lo que Hesíodo quiso decir.**

La manzana, y lo que la fuente no dice

La historia por la cual Eris es más conocida — el banquete de Peleo y Tetis, la manzana «para la más bella», el juicio de Paris y la guerra de Troya — **no está en Homero ni en Hesíodo.**

⚠ Llega por resúmenes tardíos (los *Cypria*, perdidos, y mitógrafos posteriores), fuera del acervo de fuentes verificables de este sitio. Aquí eso se dice en vez de disimularse.

★ Lo que está en las fuentes es su comienzo: la Ilíada abre con «la ira de Aquiles» y no explica por qué existe la guerra. **La manzana se inventó después, para explicar lo que Homero no explicó** — y es un buen ejemplo de cómo crecía la mitología griega: por los bordes, tapando huecos.