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Aracne

ARACNE es la mortal que venció. Todas las demás historias de este sitio en que alguien se compara con un dios terminan con el mortal perdiendo — Níobe tenía más hijos y los perdió, Casiopea era hermosa y su hija pagó. Aracne tejía mejor que Atenea, y Ovidio escribe que su trabajo no tenía defecto alguno. Fue transformada en araña exactamente por eso.

Ni cuna, ni ciudad: solo el arte

Ovidio la presenta con una frase que es, ella misma, una declaración de valores — y después con el oficio del padre.

Entonces [Atenea] se dijo: «alabar es poco; seamos nosotras mismas alabadas, y no dejemos que se desprecie sin castigo nuestra divinidad» — y volvió el ánimo hacia el destino de Aracne, la meonia, de quien había oído decir que no le cedía en la alabanza del arte de hilar la lana. **No era ilustre por el lugar ni por el origen de la familia, sino por su arte.** Su padre, Idmón de Colofón, teñía con púrpura focea las lanas sedientas. La madre había muerto; pero también ella era del pueblo…

Ovidio, Metamorfosis 6.1-6.10 (texto latino)

★★ **«No era ilustre por el lugar ni por el origen de la familia, sino por su arte.»** Es la presentación más moderna de toda la mitología antigua: una mujer que no es princesa, no es hija de dios, y es notable por saber hacer una cosa.

⚠ Y fíjense en lo que mueve a Atenea: no es la ofensa — es el **marketing**. «Alabar es poco; seamos nosotras mismas alabadas.» Ver Atenea.

★ Lo que tejió cada una

La disputa es de tapicería, y lo que cada una elige representar es el argumento entero.

**Atenea teje** su victoria sobre Poseidón por la posesión de Atenas, con los doce dioses en majestad — y, en los cuatro ángulos, cuatro mortales que desafiaron a dioses y fueron transformados en piedra, en montaña, en ave. ★ **Su tapiz es una amenaza con ilustraciones.**

**Aracne teje** veintiún violaciones divinas. Europa en el toro, Leda con el cisne, Dánae en la lluvia de oro, Alcmena, Antíope, Asteria — un catálogo de lo que los dioses les hicieron a las mujeres. Ver Europa, El Cisne, Dânae y Sêmele.

★★★ **La muchacha no tejió «mejor»: tejió una acusación.** Y el veredicto de Ovidio sobre la pieza es el verso que sigue.

«Ni Palas ni la Envidia podrían hallar defecto en aquella obra»

El juicio lo da el poeta, y es inequívoco.

**Ni Palas ni la Envidia podrían hallar defecto en aquella obra.** Le dolió el éxito a la rubia virgen, y rasgó las vestiduras pintadas — los crímenes celestes. Y, como tenía en la mano la lanzadera del monte Citoro, tres, cuatro veces golpeó la frente de Aracne, hija de Idmón. No lo soportó la infeliz y, animosa, se ató el cuello con un lazo.

Ovidio, Metamorfosis 6.129-6.145 (texto latino)

★★★ **Atenea no pierde la compostura por haber perdido: la pierde porque no hay defecto que señalar.** Ella rasga el tapiz — «los crímenes celestes» — y le pega en la cara a la muchacha con la lanzadera.

⚠ Y la muchacha se ahorca. **La transformación viene después del suicidio**, y Ovidio la llama piedad: «Palas, compadecida, la levantó mientras pendía».

★★ La sentencia es la parte más fría: **«Vive, sí — pero quédate colgada, malvada; y que esta misma ley de castigo, para que no te sientas segura en el futuro, valga para tu descendencia y para tus nietos remotos.»** La araña no es castigo de ella: es castigo de toda la especie, para siempre.

El cuerpo, descrito pieza por pieza

Ovidio no resume la metamorfosis: la describe como quien la ve suceder, y el orden de las pérdidas es deliberado.

Después de esto, al apartarse, la roció con jugos de la hierba de Hécate; y en el mismo instante, tocados por el triste fármaco, se le escurrieron los cabellos, y con ellos las narices y las orejas, y la cabeza se le vuelve mínima, y en todo el cuerpo ella es también pequeña: en el costado, finos dedos se le prenden en lugar de piernas; lo demás es vientre — de donde, sin embargo, ella suelta el hilo y ejerce, ya araña, sus antiguas telas.

Ovidio, Metamorfosis 6.129-6.145 (texto latino)

★★★ **«Ejerce, ya araña, sus antiguas telas.»** El último verso le devuelve el oficio. Pierde el rostro, las orejas, la nariz, el tamaño — y sigue haciendo exactamente lo que hacía antes.

⚠ Y es la hierba de **Hécate** la que la transforma. Ver Hécate. **La palabra griega para araña es *arákhne*, y el orden científico de los arácnidos lleva su nombre.**