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Calipso

CALIPSO es la mujer que le ofreció a Odiseo lo que todo héroe griego quiere y ninguno consigue — no morir nunca — y fue rechazada. Su nombre viene de kalýptō, «esconder», «cubrir»: es, literalmente, «la que oculta». Siete años en una isla que no está en ninguna ruta, con un hombre sentado en la playa mirando el mar.

Lo primero que la Odisea dice de Odiseo es el nombre de ella

El poema abre con la invocación, y antes de contar aventura alguna ya explica dónde está el héroe — preso, y por quién.

«Ahora bien, todos los demás, cuantos habían escapado de la destrucción total, estaban en casa, a salvo de la guerra y del mar; pero solo a Odiseo, lleno de nostalgia del regreso y de la esposa, lo retenía la soberana ninfa Calipso, aquella diosa luminosa, en sus grutas cóncavas, deseando que él fuera su esposo.»

Homero, Odisea 1.14 (trad. Augustus Taber Murray, 1919)

★ **«Deseando que él fuera su esposo.»** No es cautiverio por odio ni por venganza: es por deseo. Y eso es lo que vuelve difícil el episodio — no hay villanía que señalar.

⚠ Y fíjense en la estructura del poema: **los primeros cuatro libros de la Odisea no tienen a Odiseo adentro.** Él pasa todo ese tiempo en la isla de ella, y la narración recién lo alcanza en el libro 5.

La orden de Zeus, entregada por Hermes

La liberación no es elección de ella: es orden, traída por el mensajero — que se ocupa de decir, antes que nada, que vino a disgusto.

«Tú, una diosa, me interrogas a mí, un dios, sobre mi venida, y diré mi palabra con verdad, ya que lo pides. Fue Zeus quien me mandó venir aquí contra mi voluntad. ¿Quién, por voluntad propia, atravesaría semejante extensión de agua salada, tan grande que no se puede decir? Ni hay cerca ciudad ninguna de mortales que ofrezcan a los dioses sacrificios y hecatombes escogidas.»

Homero, Odisea 5.135 (trad. Augustus Taber Murray, 1919)

★★ **«Ni hay cerca ciudad ninguna de mortales.»** Hermes se está quejando de que el viaje no rinde ofrenda alguna. Ver Hermes. Es uno de los chistes más secos de Homero — y dice, de paso, qué es la isla de Calipso: **un lugar fuera de todo comercio entre dioses y hombres.**

★★★ La acusación: «ustedes no soportan a una diosa con un mortal»

La respuesta de Calipso es el habla más insubordinada de la Odisea, y ella no pide: acusa. Y el argumento es de precedente.

Ella enumera los casos: **la Aurora se llevó a Orión y Ártemis lo mató con dardos suaves** — ver Orión y Eos; **Deméter se acostó con Jasión y Zeus lo fulminó con un rayo brillante.** Y concluye que ahora hacen lo mismo con ella.

★★★ **«Ustedes, dioses, son duros, y celosos por encima de todos: ustedes, que envidian a las diosas que duermen abiertamente con hombres.»** La denuncia es de dos pesos y dos medidas — los dioses toman mortales todo el tiempo; las diosas, no. Y quien lo dice no es un héroe: es una ninfa en una isla, sin nadie que la respalde.

⚠ Y ella obedece. Dice que no tiene nave ni tripulación para darle, pero que lo aconsejará de corazón — y le da hacha, azuela, madera y tela para la balsa. **La insubordinación es completa en la palabra y nula en el acto**, que es como funciona el poder en la Odisea.

La oferta rechazada

Antes de dejarlo partir, Calipso le hace la propuesta por última vez, y es la mayor oferta que un mortal recibe en toda la literatura griega: **quedarse, y ser inmortal y sin vejez para siempre.**

La respuesta de Odiseo es la definición del personaje. Concede todo: sí, Penélope es menor de ver y mortal, y tú eres diosa y no envejeces. **Y aun así quiere irse.**

★★ **Es el único «no» a la inmortalidad en toda la mitología griega** — compárese con Endimión, que la pidió junto con el sueño, y con Hebe, que es el premio de Heracles. Ver Heracles.

★ Y el motivo que da no es amor, ni deber, ni gloria: es **el día del regreso**. «Ya sufrí mucho y trabajé mucho en las olas y en la guerra; que se agregue esto también.» Ver Elíseo, el otro lugar donde un hombre podía no morir — y donde se entra por matrimonio, no por elección.