EOLO vive en una isla flotante rodeada por una muralla de bronce y es «caro a los dioses inmortales». Recibió a Ulises un mes entero, escuchó la historia de Troya completa, y al final le dio el regalo más peligroso de la literatura: un saco con los vientos adentro.
La isla, y la familia
La descripción de su casa es corta y tiene un detalle que se lee dos veces.
«Entonces llegamos a la isla Eolia, donde vivía Eolo, hijo de Hípotas, caro a los dioses inmortales, en una isla flotante; y todo alrededor hay una muralla de bronce irrompible, y la roca sube a pico. Tiene también doce hijos en sus salas, seis hijas y seis hijos robustos, y **les dio las hijas a los hijos por esposas**. Estos, pues, banquetean sin cesar junto al padre querido y a la buena madre, y ante ellos hay una abundancia sin límites.»
Homero, Odisea 10.19 (trad. Augustus Taber Murray, 1919)
★ **Seis hermanos casados con seis hermanas**, en un banquete que no termina, en una isla que flota. Homero no lo comenta — es un mundo aparte, con reglas propias, como el de los Cíclopes es otro. Ver Polifemo.
Y hospeda a Ulises **un mes**, preguntándole por Troya «sobre cada cosa».
★★★ El odre, y el día en que se veía el humo de casa
En la despedida, Eolo desuella un buey de nueve años y hace con él un saco. Dentro, encierra todos los vientos menos uno — deja suelto al Céfiro, para empujarlos a casa. Ver Céfiro.
Nueve días de navegación. Al décimo, **avistan Ítaca, y ven a los hombres atendiendo el fuego en las casas.** Ulises, que no había dormido ni un instante en nueve días sosteniendo el timón, se duerme.
★★★ **Y la tripulación abre el saco.** No por maldad: por sospecha — creen que él trae oro y plata escondidos y no reparte. **La avaricia de ellos es imaginaria, y es la que los hunde.**
⚠ Los vientos salen todos de una vez y llevan la flota de vuelta a la isla Eolia. Ulises despierta en medio de la tempestad, a un día de casa, y piensa en arrojarse al mar. Ver Ulisses.
La negativa, y la frase que la justifica
De vuelta, Ulises pide ayuda otra vez. Y Eolo — que había sido hospitalario un mes entero — lo expulsa de la isla con una frase de teología.
★★ **«Vete de esta isla cuanto antes, oh el más vil de todos los vivientes. No me es lícito acoger ni despedir a un hombre que es odiado por los dioses bienaventurados. ¡Fuera! Llegaste aquí como alguien odiado por los inmortales.»**
⚠ **La hospitalidad griega tiene un límite, y el límite es la desgracia divina.** Eolo no juzga su carácter: lee el resultado. Dos veces de vuelta en el mismo puerto es prueba de que los dioses están en contra. Ver Poseidón.
★ Y es la misma lógica de quien no quiere purificar a Ixíon: cerca de un hombre marcado, nadie quiere quedarse.