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Níobe

NÍOBE es el nombre griego de la vanidad materna y del luto que no termina. Dijo que tenía más hijos que Leto — y los tenía: catorce contra dos. Los dos mataron a los catorce. Y la Ilíada usa esa historia en un lugar improbable: en boca de Aquiles, para convencer a Príamo de comer.

★★★ La historia contada para hacer cenar a un padre

Estamos al final de la Ilíada. Príamo vino a la tienda del hombre que mató a su hijo para pedir el cuerpo de vuelta. Aquiles se lo devuelve — y después hace algo que nadie espera: le manda comer, y argumenta con un ejemplo.

«Tu hijo, oh anciano, te ha sido devuelto como pediste, y yace sobre un lecho; y al romper el día tú mismo lo verás, al llevarlo de aquí; pero por ahora pensemos en la cena. Pues hasta Níobe de hermosos cabellos se acordó de comer, aunque doce hijos le habían perecido en las salas — seis hijas y seis hijos robustos.»

Homero, Ilíada 24.602 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)

★★ **«Hasta Níobe se acordó de comer.»** El argumento de Aquiles es: hubo alguien que perdió más que tú y comió. Es lo más duro y lo más gentil que dice en toda la epopeya.

⚠ Y fíjense en el número: **doce**, no catorce. Homero cuenta seis y seis; otros autores cuentan siete y siete. La divergencia es antigua y este sitio no la resuelve.

El crimen: una comparación

El motivo cabe en una oración subordinada, y es el mismo de la mitad de las desgracias de este acervo — alguien se comparó con un dios en voz alta.

«A los hijos los mató Apolo con saetas de su arco de plata, airado contra Níobe, y a las hijas las mató la arquera Ártemis, porque Níobe se había igualado a Leto de hermoso rostro, diciendo que la diosa había dado a luz apenas dos, mientras que ella misma era madre de muchos; por lo cual ellos, aunque fueran apenas dos, los destruyeron a todos.»

Homero, Ilíada 24.602 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)

★ **«Aunque fueran apenas dos, los destruyeron a todos.»** Homero cierra el argumento con la aritmética que usó Níobe — y la vuelve contra ella. Ver Leto, Apolo y Artemisa.

Es Némesis en estado puro: no hubo crimen, hubo una frase.

Nueve días sin entierro, y la piedra que llora

El detalle siguiente es el más cruel del pasaje, y es sobre burocracia funeraria.

«Durante nueve días yacieron en su sangre, y no había nadie para sepultarlos, pues el hijo de Crono había convertido al pueblo en piedras; sin embargo, al décimo día, los dioses del cielo los sepultaron; y Níobe se acordó de comer, pues estaba exhausta de derramar lágrimas.»

Homero, Ilíada 24.602 (trad. Augustus Taber Murray, 1924)

★★ **Zeus petrificó a la ciudad entera para que nadie pudiera enterrar a los niños.** Nueve días de cuerpos al sol, y la madre mirando. Solo al décimo los propios dioses los entierran.

★ Y el cierre es la misma frase del comienzo — «se acordó de comer, pues estaba exhausta de llorar». **Homero no dice que el dolor pasó: dice que su cuerpo cedió.** Es por eso que el argumento convence a Príamo.

La tradición posterior contó que ella se volvió piedra en el monte Sípilo, y que la roca sigue chorreando agua. **Existe: es una formación calcárea cerca de Manisa, en Turquía, que los pobladores todavía llaman «la roca que llora».**